Presencia surrealista

En días pasados llevé a mi sobrina al aeropuerto, volaba de regreso a su hogar después de una visita a mi casa, donde después de 3 años de casi no vernos retomamos nuestra relación casi como si no hubiera pasado un solo día sin vernos. Por supuesto habían muchas nuevas ideas y sentimientos, no en vano a su edad uno cambia cada día, bueno, a toda edad uno cambia con cada pequeño detalle que vive.

Así, estando ahí esperando a que despegara su avión, salí al estacionamiento y ví despegar su vuelo; fue en ese momento, mientras veía a aquel avión subir que le desee a mi hermosa sobrina en voz alta y con todo mi corazón un buen vuelo, pero no solo de Cancún a México, si no un buen vuelo durante toda su vida.

Obviamente lloré y traté de imaginármela sentadita ahí, en su lugar, el asiento 17A, con todo el ambiente propio de un vuelo comercial, las luces, la gente, las sobrecargos, el piloto. Ya saben…

Fue entonces cuando me dí cuenta de lo surrealista que es nuestra presencia en el mundo, en un momento estaba conmigo riéndonos, todas las cámaras de la película de nuestras vidas estaban ahí, filmándonos, era nuestro close – up, no había fade away ni nada por el estilo y en menos de 10 minutos las cámaras tuvieron que dividirse en 2, seguirla a ella y seguirme a mí y fue difícil en mi película poder verla a ella, en ese avión. Tengo mucha imaginación, pero tiene sus límites, las voces no son certeras, las palabras son inventadas, todo se vuelve surrealista y lo único real soy yo y ese amor tan grande que siento por ella y que existe intensamente aunque ella no esté en mi radio de filmación, en mi set.

Así que, desde ese día no dejo de pensar en esto, de lo surrealista que se torna la vida en cuestión de segundos. ¿Cuántas veces nuestras cámaras se han ido dividiendo a lo largo de la vida, hasta dejar de filmar a alguien que ya no está ni siquiera vivo?, ¿Cuántas cámaras necesitaríamos para seguir cada lazo energético que tenemos en el mundo desde que nacimos, para seguir filmando a cada amigo, cada compañero, cada maestro, cada amor, cada familiar, cada nuevo yo?

Nuestra presencia es surrealista, lo único real es el amor.

¡Gracias a todos los que han entrado en mi set a lo largo de mi vida, sin excepciones! Han hecho de este film algo sumamente interesante e intenso.

Ese necio vacío del alma

Espero no dar muchas vueltas para llegar al punto, más me gustan las cosas claras o como dicen, masticadas y en la boquita, así pues últimamente le he dado vueltas a un sentimiento que no ha regresado a mí hace ya algún tiempo, me refiero a ese necio vacío del alma que formaba parte intrínseca de mi vida, permanecía más tiempo del que pasaba lejos, de ahí su necedad. Siempre apareciendo sin ser invitado o, al menos eso creía yo, pues el primer paso para dejar de sentirlo fue aceptar que yo le abría la puerta una y otra vez.

El ser humano está muy apegado al exterior a un nivel físico, mental y emocional, por exterior me refiero a todo aquello que no forma parte de nuestro ser, nuestro individuo, nuestro universo personal, nuestro hogar, es decir, nuestra alma. Desde pequeños nos enseñamos a depender de cosas como el físico, los objetos materiales, las relaciones humanas, las mascotas, etc. Empezamos a creer que todo aquello forma parte vital de nuestro ser, en vez de verlo como lo que realmente es: sí, forma parte de nuestra vida diaria, sí, nos ayuda a aprender, a crecer, sí, es muy satisfactorio interactuar con nuestro exterior, pero no es necesario e incluso llega a ser dañino cuando nos perdemos en ese exterior y no conocemos nuestro interior.

En este punto es importante aclarar que no creo, para nada, que debamos aislarnos, por supuesto que creo en la familia, en la amistad, pero creo que nuestra prioridad debe ser nuestra alma, nuestro interior, pues si está bien, todo fluye hacia el exterior con naturalidad y armonía y tenemos mejor relación con ese exterior.

Es increíble como ese vacío aparecía cada instante de mi vida, al equivocarme, al lastimar, al dejar, al perder; recuerdo como siempre sentí que la gente me quería o no basándose en lo que hacía bien o mal, las cosas llegaban a mí de igual forma, sacaba 10: tenía un juguete nuevo, era delgada: se fijaban en mí, me comía todo: me daban un dulce; así empieza nuestro acondicionamiento mental, para que un día, en el momento menos pensado, vivamos a merced de ese necio vacío del alma.

Cuando un ser querido muere o cuando perdemos un amor o algo muy valioso para nosotros, le damos vueltas una y otra vez a esos recuerdos, encajamos el puñal y le damos vueltas, para que duela más. Pero poco a poco el alma se protege y los recuerdos vívidos se convierten en recuerdos lejanos, sí, recuerdo la cara de mi abuela, la veo en mi mente como una foto vieja, gastada, casi ya como un negativo, entonces veo una foto e intento recordar su voz y es como un eco lejano en algún lugar de mi cabeza, el vacío de su partida desapareció, no quiere decir que no la recuerde, que no la ame, que no esté conmigo, simplemente que mi alma entendió que ese recuerdo vívido no permitiría que el vacío desapareciera, en cambio el recuerdo lejano es añorable, más no doloroso. Así pasó con todo aquello que me causó un vacío, eventualmente todo deja de doler, más ¿Qué pasa si seguimos con esa costumbre de ver el exterior como nuestro motor diario? El vacío seguro va a volver constantemente.

Así que, después de vivir anclada a los hubiera’s, los si’s, los recuerdo que’s, los talvez’ y quizá’s, después de querer revivir pasados, después de aferrarme a viejos sentimientos y después de haberme acostumbrado a vivir con ese necio vacío de mi alma, me dí cuenta que yo era mucho más en mi interior que en todo ese exterior, me ví, me encontré, me escuché, platiqué conmigo y me amé, corte las ataduras con mi exterior y me enfoqué en ver quien demonios era yo, me dio gusto ver que yo no era un recuerdo lejano, ni siquiera un recuerdo vívido, pues no era un recuerdo, soy una realidad soy un hoy, sigo aquí dentro de mí, estaba un poco escondida, un tanto temerosa, pero soy un alma llena de luz, energía y magia. ¡Con tanto para darme a mí misma y obvio al exterior!

Así pues crecí, llené ese vacío constante y pude relacionarme con mi exterior, por fin dejé que todos los recuerdos vinieran una vez más, pero ya no con dolor ni angustia, si no con amor y agradecimiento, pues cada uno de esos momentos me ha dejado la mejor parte de haberlos vivido, cada uno de esos recuerdos es un regalo, es una pequeña parte de lo que soy hoy, así que no me duelen, como escribí hace poco, todos los que se han cruzado por mi camino son ángeles y todos los buenos momentos los guardo conmigo, tienen la idea, yo prefiero creer en ángeles, pues yo misma soy uno y no vine a este mundo por casualidad, ni a obtener riquezas, ni a coleccionar gente a mi alrededor, vine a vivir y por vivir entiendo amar, pues es el verdadero valor universal, es lo que nos lleva a vivir felices y plenos y SIN ESE NECIO VACÍO DEL ALMA.

Déjalo salir

Me tomó mucho tiempo escribir esto porque al principio trataba solo de pensar como podría yo ayudar a alcanzar la paz mundial; siempre pienso en ello, ¿saben?, y siempre al final termino con las mismas frases dándome vueltas “Sí cada quien hiciera su parte, grandes acciones no serían requeridas”; “Para alcanzar la paz no hace falta política, lo que hace falta es amor”.

 

Entonces mis pensamientos se centraron en las guerras actuales, en las guerras de antaño, empecé a pensar más localmente: peleas; peleas de pandillas, corridas de toros, peleas de perros, peleas de gallos… Entonces llevé mis pensamientos a un radar más pequeño, pensé en peleas personales, tristemente incluso en peleas familiares… ¿Ven hacía donde voy? Les diré…

 

Hay una principal razón por la que no hemos podido alcanzar la paz global y esa razón es también la respuesta para de hecho, alcanzarla: AMOR, falta de amor, falta de amor real, falta de amor propio; esa es la razón por la que la gente está dispuesta a matar, a robar, a herir solo porque sí… Alguien criado con amor en su corazón jamás haría eso, bajo ninguna circunstancia; porque tendría PAZ INTERNA.

 

Ahora, imagínense un mundo donde todos tuvieran paz interna y mucho amor, amor verdadero, amor por sí mismos y por todo ser vivo; ¿Pueden imaginar a este grandioso ser hiriendo, robando, matando? Yo no puedo, porque yo no podría hacer esas cosas, me amo a mí misma, a mi familia, a mi mundo, al mundo, a todo lo que habita este mundo, vivo en paz, con paz interna.

 

Entonces les tengo una solución, a aquellos que lean estas líneas, que tal vez estén de acuerdo; que tal vez de verdad quieran paz. No descansen tranquilos y no se rindan, encuentren la paz interna y el amor propio, espárzanlo, déjenlo salir, ustedes lo tienen en su corazón, ¿de verdad lo está dando?, mi pregunta puede herirte, pero por favor sé honesto y dime ¿Cuándo fue la última vez que amaste a alguien sin condiciones? ¿Cuándo fue la última vez que ayudaste a algún extraño? ¿Cuándo fue la última vez que te viste en el espejo y te amaste tal cual eres? ¿Cuándo fue la última vez que pensaste que tú valías la pena y también el mundo la vale?

 

Ámate a ti mismo, ama a todo lo demás, deja de juzgar, deja de adquirir bienes materiales, deja de creer que necesitas algo más que vida y amor. Conviértete en luz, conviértete en amor, conviértete en creación y compártela. Educa a tus hijos en el amor, no en el dinero; diles que son perfectos como son y que pueden cambiar las cosas simplemente con amar.

Siembra amor, cosecha amor.

En Marzo del 2016 yo tenía 3 meses de haber decidido quedarme en el Estado de México y comenzar una nueva vida, con esta nueva vida llegaron nuevos amores, Beto, mi compañero de vida; Kosha, una nueva peludita que decidí adoptar y algunas plantitas, o como yo las llamo hijas hojudas…

Fue en ese mes que un día terminé de comer un aguacate y decidí germinar las semilla. Al cabo de 8 semanas tenía una raíz larga y una planta, así que la sembré. Un año después alcanzó el metro de altura.

En estos años que lo he visto crecer, a él y a otras plantitas que he ido creciendo, el amor es indescriptible, siempre he dicho “siembra amor, cosecha amor”, las plantas son seres vivos que albergan un sinfin de vida por sí mismas, que cargan con la responsabilidad de generar oxígeno para todos los seres vivos, nos alimentan a todos, desde insectos hasta humanos, así que para mí, el germinar este aguacate y observarlo mientras crece no solo significa “un día comeré aguacates de mi árbol”, que al momento no me ha dado y honestamente no espero nada más de lo que ya me da: La alegría de la vida misma.

Así pasaron tres años más y fue en mayo de este año, exactamente el 03 de mayo que me encontré en las hojas de mi árbol a 4 orugas, dos grandes y dos pequeñas de color entre café y blanco. Al inicio no noté que las pequeñas eran orugas.

Curiosa de saber más sobre ellas busqué en internet su especie y me encontré a personas hablando de “exterminar a la molesta oruga del aguacate” y cosas así, quedé horrorizada, pero también encontré información sobre gente que la defendía en esas mismas publicaciones y que, además, me dejó saber qué tipo de mariposa era: Mariposa Cometa Quexquémetl o Papilio garamas su nombre científico y efectivamente la planta que alberga a su oruga es: El aguacate.

¿Cómo alguien puede o quiere negarle un hogar temporal a la etapa de oruga de tan bella mariposa? ¿Qué no comprenden que matar a las orugas significa negarle la vida a esa mariposa y que cada especie de mariposa tiene la importante labor de polinizar plantas y además, alegrar a mucha gente?

Así pues por varios días observé a las 4 orugas, obviamente noté que llegan en pares y las primeras nacieron claramente antes. El 12 de mayo las grabé por la noche come y come y su color estaba cambiando ahora de verde a café, después una de las orugas grandes visitó a una de las pequeñas en su hoja y al día siguiente no las encontré…

Supe que se habían mudado, seguramente a hacer su capullo, pero no encontré sus capullos. Así que seguí documentando a las dos pequeñas, noté cosas como por ejemplo que cuando se les acerca algo sacan algo similar a una lengua bífida para amenazar a un probable depredador, así mismo que su carita realmente la asoman para comer y es redondita, lo que parecieran ser su cabeza y ojos no lo son.

Una crecía más que la otra, lo mismo sucedió con la pareja anterior, una era más grande que la otra. Cambiaron de color marrón con blanco a verde entre el 20 y el 22 de mayo,  y el 30 de mayo la más grande de verde a café y la seguí  por horas en su recorrido hasta ser una crisálida. Fueron más de seis horas de andanza, ella es pequeña y recorrió casi 4 metros hasta su destino, no sin antes subir a la pared, caer 2 veces de la misma, después llegar al techo y arrepentirse y bajar nuevamente hasta el piso, en el camino mi gato la vio y tuve que, sin molestarla a ella, decirle a él que no se acercara, finalmente a las 6 de la tarde escogió un lugar.

La otra oruga siguió comiendo por varios días más, el 3 de junio cambió de verde a marrón y salí a hacer unos deberes, de vuelta ya no estaba, pero encontré su crisálida a unos 4 metros de la otra. La primera crisálida era café, como la barra de acero donde se fijó y esta resultó beige, como una cajita de teléfono que estaba a un lado de donde decidió comenzar su pupa.

Todos los días buscaba cambios en ambas pupas, había leído que salían entre los 10 y 14 días, y pues yo observé y observé esperando capturar el momento.

El día 13 de junio me encontré a una mariposa justo de esta especie muerta a un lado del árbol de aguacate… la negación se apoderó de mi razón, quise pensar que no era ninguna de estas dos y seguí la observación, las pupas permanecían intactas, no había razón para pensar que era alguna de ellas. Pero quizá sí alguna de las primeras dos.

El 23 de junio estaba observando mis plantas y noté que una mariposa del mismo tipo se acercaba aleteando a mi aguacate, inmediatamente pensé “va a poner huevos” y comencé a tomar fotos.

Cuando la mariposa se fue busqué en mi árbol y encontré dos huevecillos y con ellos la oportunidad de esta vez tener el ciclo completo, aunque aún albergaba la ilusión de ver nacer a las dos mariposas que estaban en etapa de crisálidas decidí que a estas las fotografiaría de principio a fin y comencé con los huevecillos.

Esas fotos comprenden el periodo de los huevecillos del 23 al 28 de junio. El mismo 28 una mariposa “distinta” llegó a la planta y pensé que se estaba comiendo un huevo o poniendo huevos, pero ni una ni otra.

Detengo ahí las fotos de los huevecillos porque el 30 de junio noté, alegremente que la primera crisálida se estaba poniendo rara, oscura, brillosa, como sudorosa y dije “es hora”, pero era de noche, así que no podía estar fuera de mi casa toda la noche esperando a que la mariposa saliera del capullo.

La suerte estuvo y no de mi lado, por una parte constaté que no fue esta la mariposa muerta, por otro lado por la mañana ya había nacido y obviamente partido sin que yo pudiera verla, me quedaba su hermana y los huevecillos.

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La etapa de los huevecillos duró del día 23 de junio al día 4 de julio, desde el día 1º de julio los huevecillos tenían una coloración nueva, un puntito negro y finalmente el día 5 de julio las orugas nacieron.

10 días duró la etapa de huevecillo.

Lo primero que las oruguitas comieron fueron sus propios huevecitos y de ahí comenzaron a comer y a comer las hojitas del aguacate y fueron multiplicando su tamaño de manera impresionante, como las otras, su primer color es similar al del excremento de pájaro y esto no es casualidad, es su camuflaje para subsistir, simular ser excremento de pájaro…

Desde el día 5 de julio y hasta el día 14 funcionó, dos orugas habían nacido y dos orugas crecían:

El día 15 de julio amanecí con la noticia de que solo quedaba una oruga, la única posibilidad por lugar y posición es que un ave se la haya comido. La busqué, busqué otros insectos… encontré rastros de caracol. ¿Caracol en la punta del aguacate? ¿Ave? no lo sé, solo quedaba una y se cambió de hoja.

Etapa de oruga o larva joven (así la llamo yo, ya que es mientras tienen la coloración antes mencionada) duró del 5 al 31 de julio. 27 días.

Yo pensaba que cambiaban de color, a través de la pigmentación. Pero no, el día 1º de agosto la descubrí mudando piel… sí, como víbora, se quitó la piel color excremento y ahora era verde.

“Oye ¿y la otra crisálida?” seguro se estarán preguntando… El día 21 de julio le tomé la última foto, poco después la vi que ya estaba vacía y pues no vi nada nunca de ella, no cambios ni nada, así que. Ahí se quedó.

La etapa de oruga adulta (como yo le llamé a la etapa “verde”) duró 13 días, del día 1 al 12 de agosto, para finalmente el día 13 de agosto amanecer café -aquí sí cambia a través de la pigmentación y comienza poco a poco – pero, no crean que la encontré en las hojas, la canija casi se me va, ya estaba bajando el tronco.

Cuando las primeritas orugas se fueron yo busqué en internet información sobre como albergar una crisálida en casa, en muchos casos dijeron que se podía remover ya que estuviera pendiendo y con cuidado atarle un hilo o con pegamento atarle la colita. Otros sugerían conservarlas desde orugas en peceras o contenedores de diversos tipos alimentándolas con su planta albergante, yo preferí hacerlo todo lo más natural posible, así que cuando estaba en la maceta la oruga, metí a un evanse de pet grande una rama gruesa y a la tapa le hice hoyos para el oxígeno y así la oruga no tendría otra opción más que hacer su pupa en dicha rama y ya la rama podría yo maniobrala después. Leí que tenía que estar en alto para que ella tuviera la sensación de altura por sobre el nivel del suelo, así que el envase lo puse en mi mesa y tuve que salir, no sin antes quedarme con el pendiente… esperaba no haber cometido un crimen y que la oruguita muriera.

Al finalizar el día 13 de agosto la crisálida estaba en proceso de formarse y en la posición que pasaría los siguientes días… no, no la termina en un día, de hecho tarda aproximadamente 24 horas en estar totalmente hecha. Lo primero que teje es un lazo de seda en su cintura y lo pega en el tronco, este hilo la sostendrá, después con movimientos comienza a desprenderse de su carita y órganos externos que pasa hacia su colita y eso es lo que la pega de la colita al tronco. Para finalmente estar rígida y segura, nuevamente el camuflaje fue casi del tono del tronco.

El día 20 de agosto me asusté, ya que se despegó su colita, así que le puse pegamento como leí en internet y no pensé que quedara tan fijo, pero pues sí resultó.

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Del 20 al 26 de agosto la crisálida no tuvo cambios importantes, el 27 por el contrario noté como las marcas o líneas que se podrían definir como las “alas” por su forma se marcaron mucho más y supe que el día se estaba acercando.

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Pero fue a partir de la noche del 2 de septiembre que el momento culminante llegó.

Etapa de crisálida: del 13 de agosto al 2 de septiembre. 10 días.

Los cambios que comienzan en la pupa son: se torna oscura, casi negra, después comienza a sudar y a brillar, algunas zonas se ven ahora transparentes dejando ver ligeramente otros colores, como amarillo.

Leí que en esta etapa la mariposa comienza a bombear sangre, mucha sangre a sus cabeza primero, para romper justo la zona del triangulito que se ve en lo que fue su cabeza. Todo esto calienta el capullo y lo comienza a ablandar.

Alrededor de las 12:30 de la tarde del día 3 de septiembre tomé la última foto del capullo, estaba sentada a un lado suyo y algo del trabajo me absorbió. Leí que después de suavizar el capullo bombeando sangre principalmente a su cabeza, hace lo mismo hacia sus extremidades o “patitas” y a sus antenas, ya que con ellas empujará su cuerpo fuera del capullo.

A la 1:06 de la tarde el corazón se me detuvo, algo negro grande estaba a mi derecha, la mariposa salió sin que yo pudiera grabar el momento y ahora estaba ahí, comenzaba a probar sus alitas, poco a poco, un líquido parecido a sangre con agua estaba abajo de ella y comencé a fotografiarla sin molestarla, esta etapa de pruebas de alas dura un par de horas, tiempo en el que también sus alitas deben secarse, estaba decidida a fotografiar / video grabar su primer vuelo.

La hermosa mariposa Mariposa Cometa Quexquémetl, Magnificient Swallowtail, Papilio garamas, había nacido y estaba ahí… como dije, estaba pendiente de su vuelo, entró una llamada de trabajo que tuve que tomar, volteé a verla porque comenzó a aletear rapidísimo y supe que la hora había llegado, eran las 3:36 de la tarde, quise grabarla pero el teléfono no permite usar la opción de vídeo mientras hablas, tomé una foto y en segundos voló, directo a la ventana, corrí al patio para intentar una última foto, más no la alcancé, ella ya se había ido a seguir su ciclo, no sé si vovlerá a poner huevos este año, o si hasta el próximo año vuelvan las orugas, viene el otoño y el invierno, no creo que sean meses de apareamiento de mariposas, pero estaré atenta, como cada día, observando pacientemente mis plantas que tanto amo. De toda esta historia quedó un capullo vacío, que devolví al árbol de aguacate a modo de abono, en agradecimiento de dar vida a través de su vida.

Y aquí es donde la historia para mí completa su ciclo, con mis sentimientos al respecto y con mi corroboración de la frase “Siembra amor, cosecha amor”; las mariposas nunca fueron mías, el aguacate no es mío, es mi mano que ayudó  a germinarlo, no sin antes yo recibir de él su alimento, un aguacate que me comí, que alimentó mi cuerpo fue lo que generó toda esta historia, la germinación de una semilla, la vida que la tierra, el sol y el agua le dieron, mis manos cuidando día a día con amor una planta, que lo primero que me dio no fue un aguacate, sino una gran historia que contar.

No, no es como ver una mariposa en libertad y tener un encuentro con ella, de esos he tenido varios, no es como ver a cualquier oruga en una planta, he visto miles, una me cayó una vez en la cabeza… esto es un regalo de vida, esto es amor.

Bárbara Escaler

 

Día del Padre .- Por Bárbara Escaler

Advertencia: Si tienes ideas machistas te pido no leerlo, quizá salgas ofendido.

Después de esta advertencia quiero comenzar felicitando a todos los padres; hoy se celebra al papá y sabiendo que cada día más de ustedes se involucran de manera más positiva y menos estereotípica con sus hijos creo que muchos merecen una gran felicitación.

Quise aprovechar justamente este día para reflexionar un poco sobre algunos temas, el primero lo comentaba apenas con mi pareja y es que hemos notado que casi siempre en las series, telenovelas y películas los hijos y las hijas buscan una aprobación, la del padre… sí, incluso en aquellas películas para niños raramente hay una imagen materna presente, fuerte y que sea a la persona a la que los protagonistas busquen enorgullecer o enaltecer ¿curioso? no, es normal en un sistema que mundialmente sigue siendo preponderantemente patriarcal.

Mientras que la madre está todo el día al cuidado de los niños en una familia tradicional, mientras que la madre llega de trabajar a encargarse de uniformes, cenas y lunches en matrimonios en los que ambos trabajan, mientras que la madre llega de trabajar a encargarse también de lo anterior mencionado en el 33% de los hogares que solo tienen a la mamá, mientras estos tres escenarios suceden en la mayoría de los hogares… es al padre al que los hijos buscan satisfacer y viendo que incluso en los medios nos saturan de esta idea: es normal, no curioso.

¿Qué pasa con la mamá? La mamá normalmente es juzgada, en cualquiera de estos mismos escenarios más severamente que el padre, sus fallas son más señaladas por todos e incluso si los hijos hacen algo equivocado resulta culpa de la madre.

El día de la madre se burlan de “las madres 4×4” de las “madres de peluditos” la carrilla y el juicio no para para las madres “diferentes” y ¿qué pasa el día del padre? ¡ah! pues también la carrilla es para “las madres 4×4” y “las madres luchonas” etc. ¿No se cansan de criticar siempre a las mujeres? ¿No creen innecesario en su día molestar a aquellas que cumplen con los deberes de un hombre que prefirió huir y si el hombre se desentiende y huye nuevamente es culpa de la mujer? “por pendeja” “por no saber escoger” “por andar con idiotas” pero no es culpa del hombre, no, no es culpa del que se va, a él no lo agreden y de él no se burlan, ni el día de la madre, ni el día del padre, ni en la vida diaria.

Soy madre soltera y mi madre lo fue antes de mi ¿en verdad creen que en su momento la mujer sabe que un hombre va a abandonar a su hijo? ¿de verdad creen que vemos al futuro? ¿de verdad creen que el hombre nos avisa que planea pelarse en cuanto pueda? ¿en verdad son tan inocentes como para pensar que la mujer SIEMPRE escoge mal y es pendeja? ¿en verdad ni por un día pueden cambiar la culpabilidad de una persona a la otra?

Les contaré lo que para mí fue / es un padre.

Mi mamá se casó con un músico, este músico cada día gustaba más de la fiesta, tuvieron dos hijos seguidos, en dos años y cuando mi mamá se hartó de que cada vez cumpliera menos con sus deberes lo dejó, sin saber que estaba embarazada de mi, y bueno, aquí estoy. No conocí a mi padre, el prefirió la música y la fiesta, así que, en verdad no me dolió su ausencia, puesto que nunca tuve su presencia. Mis primeros años tuve un papá, mi abuelo, me llevó de la mano al jardín de niños, me enseñó a hablar con los animalitos y me enseñó que la gente a la que más amas de un día a otro se puede ir, él murió cuando yo tenía 5 años. Mi abuela me cuidaba de día y entre semana, y mi mamá por las noches y los fines de semana, el resto del tiempo trabajaba. Nunca sentí la ausencia de un padre, porque cuando me tuvieron que proteger siempre las tuve a ellas dos y nunca carecí de nada gracias al trabajo incansable de mi mamá. Cuando tenía 17 años mi madre se volvió a casar con el hombre que pronto se convertiría en mi padre. Sí, un padrastro me dio, ya más grande, toda esa protección que mi hija y yo necesitamos cuando el padre de mi hija decidió voltearnos la cara y rehacer su vida sin acordarse de mi hija. Con el gran ejemplo de mi madre yo nunca necesité quién me mantuviera, ni quién fungiera como padre de mi hija, pero lamentablemente este hombre no fue como mi padre, mi padre nunca volvió, por lo que no pudo lastimarme y cuando quiso volver lo mandé al diablo sin sentir nada, porque él para mi no es nadie; solamente pienso que después de habernos abandonado por su sueño de ser músico y posteriormente a dos niños más, de menos se debía a si mismo y a la vida triunfar, pero ni eso logró. Ojalá mi hija hubiera tenido la fortuna de no sufrir las apariciones repentinas de un hombre que un día la trata como si fuera a estar por siempre y al otro como si no existiera. ¿Qué piensan ustedes que yo conozco por padre?

Uno ausente y fracasado

Uno muerto en poco tiempo

Un padrastro, que al final ha hecho mucho por nosotras, sin embargo no he vivido nunca con él, aunque lo amo, y merece todo mi amor.

Y si el padre de mi hija pudiera haberme enseñado sobre paternidad, lo que vino a enseñarme es que ni todo el dinero del mundo te puede hacer una buena persona y menos un buen padre.

La verdad es que nunca tuve una imagen paternal o de “hombre” respetable en mi vida y aunque me consta que en otras casas/familias lo hay, yo nunca aprendí a tratar a un hombre como están acostumbrados a ser tratados, cada vez que la gente hablaba de sus papás o en las series y películas el padre era “el importante” yo pensaba en mi madre. Cada festival del día del padre yo honré a mi madre, no porque ella no tenga un pene significa que no merezca que yo la felicite por haber logrado que NUNCA sufriera la ausencia de un padre y ¿en verdad creen que si ustedes, solo por tener pene o un hombre con uno a su lado, piensan que estoy mal por agradecerle tanto, voy a dejar de hacerlo? No, claro que no. Sería igual de machista que ustedes si hoy le quitara al 33% de las madres que en México se encargan solas de todo, el derecho de ir con sus hijos a un festival para una vez más cubrir la ausencia del padre. Al que deben estar criticando es al padre que no está, al que no le importa y no a la madre que tiene que cubrir este día un espacio vacío, una silla vacía, y mucho menos el tener un pene les da el derecho de quitarle las ganas a un niño o a una niña de decirle a una mamá “gracias, una vez más, gracias por estar aquí y no dejarme caer”.

Si tan solo ustedes vivieran esto entenderían, y sí, sé que hay mamás solteras también apoyando estas críticas, y ¿saben qué pienso? que toda mujer que apoya al machismo, que toda mujer que critica a otra mujer, que toda mujer que critica el feminismo lo único que demuestra es su ENORME necesidad de satisfacer a un hombre. Yo no la tengo, mi pareja me ama y me admira por quien soy, reconoce el privilegio que actualmente tienen los hombres y la importancia de que esto cambie. Y si no hiciera nada de lo anterior simplemente no estaría con él, porque no tengo la necesidad de satisfacer a ningún hombre, porque en casa nunca se jugó ese juego y en las películas no me convencieron, pero al parecer la mayoría de la gente sigue pensando en siempre satisfacer a alguien y normalmente ese “alguien” resulta tener un pene…

Este es un día en el que muchos tienen a alguien que por amor y con amor los educó y cuidó, que a pesar del machismo imperante en nuestro país les dio otra educación y de corazón, este día del padre deseo que sepan que la mayoría no vive ni vivió ni vivirá eso, y que sus prejuicios de burlarse o juzgar siempre a las mujeres dañan a pequeños que tan solo desean formar parte equitativa de cualquier festejo, tengan o no papá de sangre, tengan o no una imagen paterna presente, la paternidad ausente también se celebra y se celebra agradeciendo a quien si te cuida, y si resulta tener vagina eso no es más que una casualidad y no le quita el honor de ser quien nos enseñe también sobre la paternidad.

Nuevamente feliz día del padre, sin exhimir a nadie por su género, porque sueño con un mundo donde el pene y la vagina sean sínonimo de amor y placer y no de privilegios y segregación.

 

Café mañanero después de la yoga

Cada vuelta al mundo es una gran sorpresa, una vez más escribo para compartir con ustedes un día antes de mi cumpleaños.

Nunca he iniciado un cumpleaños igual al otro, creo que esto es lo principal que puedo compartirles. Hoy amanecí, chequé que mis peludos tuvieran comida y agua, un cólico me cruzó la cadera y las piernas dolieron, así que fui directo a poner mi copa a esterilizar. No es aún el día de mi luna, pero es el día catorce del ciclo y según las estadísticas de mi cuerpo de los últimos tres meses, otra vez se adelantará. Al parecer regresaron mis problemas hornomales, ahora entiendo porqué recuperé cuatro kilos de los 17 que habia bajado durante este año. Mi ginecólogo me espera en unos días.

Saqué mi tapete de yoga, hice mi rutina, breve porque aún estoy recuperando la fuerza en el codo y en el tobillo izquierdos y cuidé más que nunca mi respiración, sería la última práctica de yoga de mis cuarenta y un años. Hoy mis peludos decidieron no observarme y salieron a ladrarle al mundo.

Al terminar me recosté en mi tapete y desde ahí chequé mis mensajes, mi madre no recordaba que semilla tenía en ese frasco, mi tía e hija le respondieron en el chat familiar, había hasta olvidado que se las dio mi tía, sonreí ¿cambiará algún día mi mamá? no lo creo.

Norma me mandó el primer texto que debo editar de la revista Follow Control, de la cual soy, oficialmente, editora hace unos días, y sonreí.

Salí a tomarle una foto a esa oruga que está en pupación y a mi fresa que está floreando una vez más y regresé a trabajar, pero primero a escribir.

¿Dolores en el cuerpo? ¿Cuatro pastillas por tomar con el desayuno? ¿Hormonas jugando conmigo? ¿Creen que eso define el inicio de mis cuarenta y dos años? ¡En absoluto!, eso define mi cuerpo físico y las consecuencias de algunas cosas y mi naturaleza de mujer, nada más. Todo eso tiene arreglo. Les contaré lo que define mis casi cuarenta y dos años.

Tengo una hija de veinticinco años, quien decidió ser madre, hace casi dos, del sujeto más curioso del universo, un niño maravillosamente puro, sano, amoroso y loco, como yo, tira todo, rompe cosas, grita, baila, canta, se moja, da marometas, no tiene miedos y disfruta cada día como si fuese el único día que importa. Cuando veo esos pequeños ojos observarme sin yo tener la menor idea de que está pensando, pero sabiendo que sea lo que sea es perfecto, como él, mi vida se desmorona en amor, se funde con el universo en una canción perfecta donde solo existimos él y yo. Ahora, mi hija, ¡uff! ella es sin duda mi definición más grande de amor, cuando a los dieciseís años me dijeron “estás embarazada” quise morirme, sí, la verdad no quería hijos, menos a esa edad, la verdad me asusté, la verdad no estaba contenta con quien era el papá, la verdad yo era caótica y amaba ser caótica, nunca quise ser “correcta” nunca quise seguir una vida “tradicional” y tener un hijo significaría sacrificar mucho de lo que yo era, vamos, ni siquiera pensaba que pudiese ser madre… mi sorpresa fue enorme, los primeros dos años batallé conmigo misma, con la vida, con mi madre y con todo. Me enojaba que pensaran que por ser madre iba  a madurar de la nada y a dejar de ser lo que era, una adolescente deseando vivir. Me valió y lo hice, cometí error tras error, amaba a mi hija, pero no iba a detener mi vida ni mi aprendizaje… y luego un día me frené, limpié mi alma, pero más importante, mi cuerpo, me alejé de la gente que amé por años, mis amigos, porque ellos seguirían su camino, el de la edad que teníamos y yo tenía que ser mamá, no me costó trabajo, soy un camaleón, decidí que tipo de madre iba a ser y comencé a trabajar. No fui una empleada común, llena de tatuajes y piercings y reacia a la cadena de mando; a pesar de eso subí como la espuma en cada trabajo que tuve, mi hija tuvo una muy buena vida y una mamá peculiar. El resumen de mi hija es así: Es un ser humano amoroso, que no pelea con nadie, que ha perdonado los errores de sus padres sin mayor reclamo ni discusión, que siguió sus sueños que la llevaron a trabajar en tres países fuera de México, desde los diecinueve años no me ha pedido un peso para vivir, conoció su propia espiritualidad y la acogió y su camino la guió a un gran hombre que resultó el amor de su vida, adoptaron a dos peluditos y los esterilizaron, son veganos, tratan de no generar basura y el día de ayer oficialmente comenzaron el proceso de comprar su casita en la hermosa isla de Cozumel… Es una excelente madre, jamás pierde la paciencia con su pequeño hijo y entre ella y yo no hay más que risas, locura y amor. Somos un par de niñas que han caminado juntas por años, que han vivido cosas difíciles, pero que siempre dimos prioridad al amor y a la diversión, a la comprensión y a la tolerancia, jamás escucharás a mi hija en un “chisme” o criticando a los demás y cuando me manda sus mensajitos, cuando hacemos video llamada, cuando la visito un mes entero, cuando hablamos por teléfono, es amor. Si ella es amor es porque algo endiabladamente bueno tuve que haber hecho. Nunca creí que a los cuarenta y dos años iba a estar completamente tranquila de mi hija y su vida, desde antes ya que tengo años de ser libre de una “responsabilidad” con ella, porque ella tomó el control de su vida y ha sido una gran piloto, así que yo solo la dejo volar y constantemente disfrutamos del vuelo juntas. Su vida es su mérito, pero forjar un excelente ser humano es el mío.

Mi familia, estamos todos re-locos, todos somos distintos, regados por distintos estados de la República e incluso fuera del país, llevando este apellido, Escaler, a lugares increíbles, a gente maravillosa. Nos profesamos mucho amor, cada día, todos los días, sonrío al leerles, amo escucharles, y aunque el vernos es bastante esporádico no cabe duda que es la experiencia más maravillosa del universo, pertenecer a un grupo de gente tan heterogénea, que lo único en común que tienen es sangre, apellido y AMOR. Soy muy afortundada y sin importar nada de lo que yo haga, sea o viva, sé que ellos siempre estarán a mi lado y las más grandes enseñanzas han venido de ellos, su paciencia, su amor y a veces de su locura, su enojo y sus regaños.

Cedo el turno a mis peluditos, tres rescatados que comparten mi casa y mi vida, que me dieron la oportunidad de cambiar sus vidas y que por muchos años han aguantado mis altas y mis bajas y a pesar de mis incontables errores y mi imperfección, los miro a los ojos, me miran y sé que así soy perfecta para ellos. Cuando uno rescata a un peludín tontamente piensa que solo uno le cambia la vida al peludo, cuando en realidad, es un acto que rescata a ambas partes y te cambia para siempre.

Hoy amanecí un día antes de mis cuarenta y dos años, al lado de un hombre maravilloso, que a pesar de no creer en las relaciones aquí está, por mi y conmigo, que conoce lo peor y lo mejor de mi. Tan distintos, tan lejanos y a la vez tan cercanos. Casi cuatro años de risas, camaradería, diversión, bromas, arte, trabajo juntos y mucho mucho amor. No sé si exista el destino, pero este presente me gusta, si dura mucho más o de pronto termina no lo sé, pero algo me une a este maravilloso hombre y no es la necesidad de ninguno por el otro, no hay tal, no es un hijo, ni un papel, lo que nos une es invisible y hermoso y hoy a un día de mis cuarenta y dos años, elegí pasar un día más con él y eso es lo que hace de lo nuestro algo único y especial, la elección mutua.

Tengo una flotilla de locos a mi alrededor, se llaman, amigos, tengo amigos de toda la vida y amigos de poco tiempo, pero uno es tan importante como el otro, somos tan distintos, muchas veces ni nos vemos en años, pero son seres humanos perfectos, perfectos para mi, porque así como somos nos aceptamos, charlamos, nos hemos visto caer y nos hemos visto alzar el vuelo y en ningún momento el otro se alejó, por el contrario, siempre hemos estado ahí, y aunque no hablemos seguido sabemos, sabemos que somos familia, que somos juntos y por siempre.

Y yo, pues ¿qué les puedo decir de mi? Todos ellos que mencioné, cada día a su lado, cada palabra me han ido formando, cada vez que caí y me levanté decidí ser mejor. He estado hasta arriba y he estado hasta abajo y no me da pena admitir cada uno de mis errores ni tampoco me siento mal de compartir cada acierto.

He sido empleada de una papelería, he estado desempleada, he sido gerente de una constructora, he sido asistente, he tenido asistentes, he vivido el proceso de cada departamento de una corporación, he sido pasante de leyes, he estado en atención a clientes, he sido vendedora, traductora, maestra, productora de espectáculos, guía de turistas, empresaria, manager, modelo, extra de televisión y cine, actriz de voz, community manager, generadora de contenido, editora; he trabajado en oficinas, he trabajado al aire libre, he trabajado en una terraza, he trabajado frente al mar, en la playa y en el mar, he trabajado subiéndome diario a una tirolesa, en una construcción, en otros países, he tomado decisiones de millones de pesos que nunca me pertenecieron, he organizado campañas de esterilización, he visto como esterilizan animalitos, he curado animales en la calle, he hecho tantas cosas como se puedan imaginar. He vivido en cinco estados y en ocho ciudades. He viajado a cinco países fuera de México y a incontables ciudades y pueblos de México. He caminado kilómetros, andado en bicicleta, patines, patineta, patines de hielo, manejado hasta una grúa hidraúlica, viajado en tren, barco, avión y auto y me he subido al microbús, al metro, al suburbano, al trolebús, al camión y un largo etc… He conocido miles y miles de personas y hablado con ellas. Pero cada una de estas cosas la hice cuando quise y tuve que hacerla y la dejé de hacer cuando no me gustó más. La más importante de mis actividades y la primera que me formó es: ESCRIBIR; contarles lo que veo con el corazón y lo que vivo en este cuerpo que llamo mi hogar.

Hace años decidí no volverme a levantar temprano, ser libre de horarios y disfraces, escribir más y dejar de hacer ricos a otros, trabajar para lo necesario y dejar de pensar que vivir bien era consumir más. Hace años me comprometí conmigo misma a ser feliz y a resolver mis discusiones, esas que diariamente tenía con la mujer que veía en el espejo, porque si engordó, porque si se acostó con la persona equivocada, porque si cayó en las drogas, porque si falló su matrimonio, porque si se mudaba otra vez… cada cosa fea y horrorosa que me dije, cada culpa que cargué, cada crítica nada constructiva que absorbí de gente a la que no le importaba, cada vez que me corté a mi misma y cada vez que echaba alcohol en esas heridas, cada vez que me victimicé, cada vez que en vez de sanar dañaba a otros, cada vez que critiqué, que me burlé de los demás, cada vez que hice eso me dañaba, me laceraba y  en vez de formarme me deformaba… así que hace unos cuantos años, en un proceso que tardó bastante, comencé un viaje al autoconocimiento y al perdón, aún cojeo, pero han sido estos últimos dos años los más fructíferos, y este último… no tengo palabras para describirlo.

Quizá muchos me vean y piensen ¿qué ha logrado? y lo único que les puedo decir, si es que en mis palabras arriba no encontraron mis logros, sería que no busquen en mi nada de lo que quieren para ustedes, salgan respiren, vivan su vida, obtengan cada cosa que desean y consideran necesaria para ser felices, triunfen en lo que quieran triunfar y dejen de preocuparse por mi, por mis éxitos, por mis fracasos y por mis aciertos, que esos los tengo bien vividos, bien ganados, bien asimilados. Hoy, a un día de mis cuarenta y dos vueltas al sol, soy perfectamente feliz y lo mismo puedo pasar seis horas persiguiendo una oruga para maravillarme con su camino y compartirlo con ustedes, como puedo sentarme a escribir, a trabajar, a vender, a organizar, como puedo estirarme en un tapete y vivir mi respiración y les aseguro que en cada momento, en lo último que pienso es en qué han logrado los demás. Yo estoy viva y viviendo, cada segundo, cada respiro, cada kilo arriba y cada kilo abajo, cada hormona mal comportándose y cada hormona que se acomoda, cada lágrima y cada sonrisa, cada palabra que escucho o leo, cada cliente lindo y cada cliente enojado, cada beso y cada palabra omitida, cada canción, cada cara, cada paso, cada día. Porque eso es lo que realmente tengo y he logrado: la gran oportunidad de vivir un día más como a mi se me da la gana.

¡FELIZ DÍA A TODOS DESDE UN RINCONCITO DE MI CASA TOMANDO UN CAFÉ YA NO TAN MAÑANERO DESPUÉS DE LA YOGA!

Como una oruga – Bárbara Escaler

Estos ojos míos siempre me presentan las más increíbles historias. Nunca dejan de ver.

Estoy a punto de cumplir cuarenta y dos años, en seis días a partir de hoy y estaba tratando de escribir algo para mí misma, para ese día.

Y hoy la magia sucedió. Hace veintiún días comencé a observar a unas pequeñas larvas de mariposas, orugas, no medían ni un centímetro, estaban alojadas en mi árbol de aguacate, así que diariamente las observé y fotografié, hablé con ellas y obviamente investigué un poco sobre su especie.

El dos por ciento de los huevos que coloca la mariposa sobrevive, una vez que son orugas viven para comer, engordan y engordan y crecen y crecen, esto dura como veinte días y hoy, sin ella saber por qué, una de las orugas soltó un líquido extraño, cambió de color y abandonó el árbol, caminó segura de sí misma, grande, rechoncha, hermosa. Cayó de la barda unas cinco veces y cinco veces la volvió a escalar, después de una faena que duró seis horas encontró un lugar donde comenzar su pupa y su metamorfosis, pronto ella será una hermosa mariposa y volará, bella, esbelta, llena de colores.

¿Qué otro mensaje me puedo regalar a mí misma que esta hermosa observación de la naturaleza? La sabiduría del tiempo, del camino, de las razones, del existir, de caerte en el camino y levantarte cuantas veces sea necesario, porque sabes que vas camino a lograr tu meta: VOLAR.

Hace muchos años, diez para ser exacta, le regalé a mi hija un collar, era una mariposa, en cada ala le grabé una palabra: “Libre” en una y “Feliz” en la otra. En una carta le pedía que volara alto, lejos, hasta donde sus sueños la llevaran y que si se cansaba o necesitaba aterrizar aquí estaría yo para recibirla. ¡Qué gran mentira! debí decirle la verdad, que yo siempre volaría también, que soy tan libre y tan feliz como ella, que cuando quiera la acompañaré a aterrizar, y otras tantas volaríamos separadas, pero siempre libres y siempre felices, ambas.

No me molesta haber sido y de pronto volver a ser una oruga, no me molesta no saber a veces porqué hago las cosas, ni porqué me caigo aunque intento, ni que mis patitas fallen al tratar de cambiar de un muro a otro mientras escalo, hacia arriba, hacia el cielo, no me molesta porque sé que seré mariposa, una y otra vez, yo siempre volaré.

Hay ciclos en esta vida, continuos colapsos de eventos y situaciones, avances y aparentes retrocesos. Un día leí que la oruga nunca será mariposa y que la mariposa nunca fue oruga, porque una da su vida entera, cede sus células, para dar vida a otro ser. Así nosotros, nos permitimos morir una y otra vez, breves muertes, tan solo para ceder nuestra existencia a un nuevo y más libre ser. La verdad es que la vida no es circular, ni cuadrada, ni arriba ni abajo, la vida es y yo soy.

Felices cuarenta y dos años a mi misma. ¡A volar que todavía nos faltan muchas vueltas más!

Mi Luna, soy Luna

5 de junio de 1977, nació a las 2:15 de tarde y por la noche la abrazó su primera Luna, aquella noche la Luna menguante se situaba en acuario. Poco después de su nacimiento la Luna llena subió al cielo como cada ciclo; es extraño que haya gente que piense que esto no puede afectarnos cuando es esa luna la misma que con su magnetismo sube y baja las mareas del oceáno a placer.

Desde muy pequeña la descubrió en medio del cielo, una noche cualquiera y ella comprendió que esa luz no era como las demás, esta luz era bella, grande y guardaba muchos misterios, uno de los primeros que descubrió fue el conejo que se forma en ella. La observación del cielo se volvió una costumbre y así creció, adorando a la Luna sin saber ni siquiera el porqué.

La Luna, como pudo descubrir, es mujer, nuestro ciclo es el mismo, cada 28 días nos volvemos a ver; somos Diosas, somos fertilidad, somos luz y amor. Movemos mareas y creamos vida. 194 lunas llenas después se convertiría en madre, un 12 de febrero de 1994. Esa noche la Luna estaba en su fase cuarto creciente en Piscis.

Un día aprendió a hablar con ella, quien con su luz le contó un secreto “Nunca estarás sola mientras me mires, porque al mismo tiempo que tu me ves, yo soy la misma luz que tus seres más amados estarán viendo esa misma noche” La Luna le susurró. Ese día estaba en cuarto menguante recostada en el cielo, sobre de ella Venus en el centro, formando entre las dos Diosas un péndulo que contaba nuestro tiempo “tic toc”, sonriendo tranquilas, brillando solas en lo alto, sin importar si las veíamos o no. Pero sucede que ella las veía y ella les escribió poemas y les habló.

Hablar, recargar energías, dejar a su Luna hacer el trabajo sobre ella, una simple mortal. Cada mes, cada luna. A veces le trajo migrañas, a veces insomnio. Su conexión era cada día más intensa y la Luna se volvió también su mensajera, pasando mensajes a quienes lejos de ella se encontraban. Se volvió al tiempo su sanadora, recogiendo sus lágrimas y convirtiéndolas en luz.

Ahora ella ve la luna, y sabe que la luna es ella, y a la vez un reflejo de cada mujer y de la Tierra misma.

Hoy, 506 lunas llenas después, la luna se escondió detrás de las nubes de un cielo denso de primavera. Nubes oscuras que no le permitieron observarla, pero otro secreto que un día la Luna le contó es que no importa si no la ve, no importa si una noche brilla o se esconde, no importa si un astro se atraviesa tapándola: ELLA TIENE LUZ PROPIA, ELLA SIEMPRE ES.

Mi Luna, soy Luna.

Bárbara Escaler

¿La amas o amas aquello que crees que esa persona puede llegar a ser?

Apenas me encontré con un vídeo en facebook… Me dejó triste y comenté en la publicación “no debe ser así”.

¿Por qué no? Bueno, los invito a verlo y después a leerme.

¿Porqué no debe ser así? ¿Porqué no estoy de acuerdo? Se preguntarán y les contestaré con una pregunta muy simple ¿La amas o amas aquello que esa persona puede llegar a ser según tus expectativas y planes de vida?

La diferencia es abismal, la segunda llevaría al hombre del vídeo a abandonar sus sueños, a dejar su pasión por la música, a renunciar “por amor” a su arte y su plan original de vida y para mí, eso no es amor.

El amor nace por el ser humano en el estado en el que lo conocemos, dedicarte al arte no es algo tóxico, me alegraría ver el vídeo sucediendo en reversa, que conozcas a una persona frustrada por haber abandonado sus sueños y que tu amor lo motive a regresar a ese camino abandonado a veces porque es difícil, a veces por compromiso social, por una persona. ¡PERO NO COMO LO PINTAN! porque nadie tiene un derecho sobre tu persona que valga más que cualquiera de tus sueños.

¿Es egoísta lo que pienso? En absoluto: La gente más sana emocionalmente, aquella que te ayudará a salir adelante, que te apoyará  en tus mejores y peores momentos, aquella que te dará la mano y te motivará a seguir cuando sientas que ya no puedes, esa gente cumple primero con sus propios sueños y por consecuencia es feliz. La gente frustrada, la gente infeliz, la gente cansada, esa te hunde, te jala y te arrastra, te convence de dejar lo que más amas como “prueba” de madurez y amor… No señores, sí aman la música o cualquier otra cosa luchen hasta el último día de sus vidas por hacerlo y vivir haciéndolo y si tienen que tener otras labores mientras logran vivir de lo que aman: JAMÁS PERMITAN QUE ESTO LOS CAMBIE, ni mucho menos que signifique el final de su verdadero camino.

Los hijos más felices y sanos nacen de las personas que con el ejemplo predican el “sé feliz” “vive tu vida al máximo” “da lo mejor de tí” “solo hay una vida, aprovéchala”, decirlo no deja nada, hacerlo y que te vean lograr tus propios sueños hará que tus hijos lo logren.

Entonces ni la pareja, ni los hijos deben ser una razón para dejar de lado tus sueños, porque primero naciste, primero fuiste individuo y quien te ama: JAMÁS TE PEDIRÁ QUE ABANDONES TUS SUEÑOS, por el contrario, será tu cómplice, tu socio, tu mejor amigo, tu mejor aliado y será la primera en levantarte cuando te rindas.

Sé que esta nota es redundante, pero entiéndanlo bien: NADA VALE MÁS QUE UN SUEÑO, Y NADA DUELE MÁS QUE UN SUEÑO TRUNCADO O ABANDONADO. Me pregunto ¿a dónde se van esos sueños que de quedan sin dueño?

Bárbara Escaler

Oda al Pan de Dulce

Yo vengo de una familia un poco diferente a la mayoría de las familias mexicanas, arraigada en México a partir de abuelos migrantes que, a su paso por otros países de Sudamérica y Centroamérica, trajeron consigo un abanico enorme de tradiciones y forma de comer. Sus andanzas comenzaron desde el viejo continente, provenientes de la madre patria y en su travesía pararon en El Salvador, Nicaragua, Belice, Guatemala, para finalmente entrar por Chetumal a México, mudarse a la Ciudad de México a la Colonia Roma y establecerse después y de manera definitiva en los “nuevos suburbios” de Ciudad Satélite por ahí de 1964.

Imagínense, las historias, el bagaje histórico y cultural, las tradiciones… Una vasta gama multicolor y multi aroma, pero que a su vez me separó un poco de la que sería mi cultura, pues yo nací en México y soy mexicana, aunque curiosamente fue a lo largo de mi juventud y adultez que aprendí y sigo aprendiendo a ser realmente mexicana ¿antes? Antes era una mezcla extraña de todo con nada.

Un ejemplo podría ser que lo que mi abuela llamaba pancita eran realmente callos a la madrileña, así que al salir a la calle a comer con unos amigos cuando yo tenía como 18 años, y conocer la verdadera pancita fue chocante ya que, honestamente, no estaba preparada para un guiso ni tan grasoso ni tan chiloso. Así como este, hay mil ejemplos, en mi casa se comían moros con cristianos o crema de frijol, pero nunca frijoles como acompañamiento a no ser que fuera refritos con plátanos machos y solo con platillos muy específicos como… migas o huevo con tortilla. En mi casa tampoco se comía con tortilla, se comía con pan. La tortilla se usaba solamente cuando habían carnitas, huevo con tortilla o tacos de chicharrón, creo que esas eran las comidas más mexicanas que llegábamos a tener. Cuando el arroz aguado sorprendía a mis amigos -una especie de rissoto en olla express que mi abuela hacía- o la fabada no les gustaba por su fuerte sabor, es cuando yo sabía que en casa no comíamos de manera “tradicionalmente mexicana”; mi abuela diluía el mole con puré de tomate para que no picara, las quesadillas eran siempre con tortilla de harina y puro queso. Sí, comíamos tacos de guisado en el mercado, punto, era lo más lejos que llegábamos en el tema o de pronto tacos al pastor en el Safari o carnitas en la Manzana de Roma o en las Carnitas “El Güero” donde habían mariachis, cabañas, caballos, y pasábamos todo un día de “fiesta”, pero repito que esas eran las excepciones.

No es ilógico imaginar que el pan de dulce a las 6 de la tarde con café no era una tradición en mi casa; estas cosas las vivía yo afuera, en casa de mis amigos y veía esta dinámica tradición que en México une a la familia. Elegir qué pan quieres, pelearse por una pieza aunque hayan diez más de distintas formas y olores; pedir el café o la leche con chocolate o sin chocolate, en algunas casas el atole, que, por más mexicana que soy y más sibarita que me he vuelto con los años aún no logro agarrarle el gusto. Y al final pasar la hora que más me gusta del día, el ocaso, charlando mientras sopean su pan.

En mi casa sí se comía pan de dulce, a veces, muchas veces compraban de marca y empacado, otras en la panadería del súper, pero se compraba una pieza elegida por cada quien, específica y repito, no era una tradición, ni era diario. Así que de pequeña las mantecadas, los moños de azúcar, las donas y el polvorón con chochitos fueron mi amor, pero un amor que recibí a cuenta gotas y sin la dinámica del pleito por el pan y la charla posterior. Aquí cabe aclarar que mi mamá trabajaba desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde, mi abuelo murió cuando era pequeña, mis dos tíos se mudaron a otros estados, mi hermana se la vivía fuera de la casa y mi hermano y yo cenábamos lo que se nos daba la gana mientras mi abuela veía la telenovela o esperábamos a que mamá llegara y nos llevara a Burguer Boy, Bonny Pizza o Shakey’s Pizza a cenar, o trajera en su defecto las ocasionales quesadillas. Y no, no me quejo ni fui descuidada, simplemente mi dinámica familiar era tan distinta a la de la mayoría, que cuando cenaba o comía con mis amigas/ amigos me maravillaba de la suya, no la envidiaba, simplemente desde pequeña tengo el gusto por la observación, el análisis y el desarrollo de temas, temas que para algunos pasan desapercibidos, pero para mí no.

Tengo cuarenta y un años, una hija, un nieto, varios sobrinos y hasta sobrinos nietos, nos reunimos y somos muchos más ahora que cuando yo era pequeña y seguimos sin compartir una tarde de pan de dulce en mi casa, compartimos papitas, cacahuates y cuanta cosa se les ocurra, pero no pan de dulce.

Pero todo en la vida nos pone en donde debemos estar y hoy tengo una familia política más mexicana que nada, y hasta una pareja más mexicana que nada, quien me enseñó que la tortilla tiene una panza y una espalda y por cual se debe tomar y calentar -aunque sigo haciéndolo mal porque no me fijo-, que come con frijoles y por las tardes después de una comida familiar, se pelean por una pieza de pan y ¿saben qué? amo a México por muchísimas razones, y amo su comida por su sabor, pero hay días como ayer, que estaba en la panadería con Beto, que definitivamente sé que también amo a México: POR SU PAN.