Día del Padre .- Por Bárbara Escaler

Advertencia: Si tienes ideas machistas te pido no leerlo, quizá salgas ofendido.

Después de esta advertencia quiero comenzar felicitando a todos los padres; hoy se celebra al papá y sabiendo que cada día más de ustedes se involucran de manera más positiva y menos estereotípica con sus hijos creo que muchos merecen una gran felicitación.

Quise aprovechar justamente este día para reflexionar un poco sobre algunos temas, el primero lo comentaba apenas con mi pareja y es que hemos notado que casi siempre en las series, telenovelas y películas los hijos y las hijas buscan una aprobación, la del padre… sí, incluso en aquellas películas para niños raramente hay una imagen materna presente, fuerte y que sea a la persona a la que los protagonistas busquen enorgullecer o enaltecer ¿curioso? no, es normal en un sistema que mundialmente sigue siendo preponderantemente patriarcal.

Mientras que la madre está todo el día al cuidado de los niños en una familia tradicional, mientras que la madre llega de trabajar a encargarse de uniformes, cenas y lunches en matrimonios en los que ambos trabajan, mientras que la madre llega de trabajar a encargarse también de lo anterior mencionado en el 33% de los hogares que solo tienen a la mamá, mientras estos tres escenarios suceden en la mayoría de los hogares… es al padre al que los hijos buscan satisfacer y viendo que incluso en los medios nos saturan de esta idea: es normal, no curioso.

¿Qué pasa con la mamá? La mamá normalmente es juzgada, en cualquiera de estos mismos escenarios más severamente que el padre, sus fallas son más señaladas por todos e incluso si los hijos hacen algo equivocado resulta culpa de la madre.

El día de la madre se burlan de “las madres 4×4” de las “madres de peluditos” la carrilla y el juicio no para para las madres “diferentes” y ¿qué pasa el día del padre? ¡ah! pues también la carrilla es para “las madres 4×4” y “las madres luchonas” etc. ¿No se cansan de criticar siempre a las mujeres? ¿No creen innecesario en su día molestar a aquellas que cumplen con los deberes de un hombre que prefirió huir y si el hombre se desentiende y huye nuevamente es culpa de la mujer? “por pendeja” “por no saber escoger” “por andar con idiotas” pero no es culpa del hombre, no, no es culpa del que se va, a él no lo agreden y de él no se burlan, ni el día de la madre, ni el día del padre, ni en la vida diaria.

Soy madre soltera y mi madre lo fue antes de mi ¿en verdad creen que en su momento la mujer sabe que un hombre va a abandonar a su hijo? ¿de verdad creen que vemos al futuro? ¿de verdad creen que el hombre nos avisa que planea pelarse en cuanto pueda? ¿en verdad son tan inocentes como para pensar que la mujer SIEMPRE escoge mal y es pendeja? ¿en verdad ni por un día pueden cambiar la culpabilidad de una persona a la otra?

Les contaré lo que para mí fue / es un padre.

Mi mamá se casó con un músico, este músico cada día gustaba más de la fiesta, tuvieron dos hijos seguidos, en dos años y cuando mi mamá se hartó de que cada vez cumpliera menos con sus deberes lo dejó, sin saber que estaba embarazada de mi, y bueno, aquí estoy. No conocí a mi padre, el prefirió la música y la fiesta, así que, en verdad no me dolió su ausencia, puesto que nunca tuve su presencia. Mis primeros años tuve un papá, mi abuelo, me llevó de la mano al jardín de niños, me enseñó a hablar con los animalitos y me enseñó que la gente a la que más amas de un día a otro se puede ir, él murió cuando yo tenía 5 años. Mi abuela me cuidaba de día y entre semana, y mi mamá por las noches y los fines de semana, el resto del tiempo trabajaba. Nunca sentí la ausencia de un padre, porque cuando me tuvieron que proteger siempre las tuve a ellas dos y nunca carecí de nada gracias al trabajo incansable de mi mamá. Cuando tenía 17 años mi madre se volvió a casar con el hombre que pronto se convertiría en mi padre. Sí, un padrastro me dio, ya más grande, toda esa protección que mi hija y yo necesitamos cuando el padre de mi hija decidió voltearnos la cara y rehacer su vida sin acordarse de mi hija. Con el gran ejemplo de mi madre yo nunca necesité quién me mantuviera, ni quién fungiera como padre de mi hija, pero lamentablemente este hombre no fue como mi padre, mi padre nunca volvió, por lo que no pudo lastimarme y cuando quiso volver lo mandé al diablo sin sentir nada, porque él para mi no es nadie; solamente pienso que después de habernos abandonado por su sueño de ser músico y posteriormente a dos niños más, de menos se debía a si mismo y a la vida triunfar, pero ni eso logró. Ojalá mi hija hubiera tenido la fortuna de no sufrir las apariciones repentinas de un hombre que un día la trata como si fuera a estar por siempre y al otro como si no existiera. ¿Qué piensan ustedes que yo conozco por padre?

Uno ausente y fracasado

Uno muerto en poco tiempo

Un padrastro, que al final ha hecho mucho por nosotras, sin embargo no he vivido nunca con él, aunque lo amo, y merece todo mi amor.

Y si el padre de mi hija pudiera haberme enseñado sobre paternidad, lo que vino a enseñarme es que ni todo el dinero del mundo te puede hacer una buena persona y menos un buen padre.

La verdad es que nunca tuve una imagen paternal o de “hombre” respetable en mi vida y aunque me consta que en otras casas/familias lo hay, yo nunca aprendí a tratar a un hombre como están acostumbrados a ser tratados, cada vez que la gente hablaba de sus papás o en las series y películas el padre era “el importante” yo pensaba en mi madre. Cada festival del día del padre yo honré a mi madre, no porque ella no tenga un pene significa que no merezca que yo la felicite por haber logrado que NUNCA sufriera la ausencia de un padre y ¿en verdad creen que si ustedes, solo por tener pene o un hombre con uno a su lado, piensan que estoy mal por agradecerle tanto, voy a dejar de hacerlo? No, claro que no. Sería igual de machista que ustedes si hoy le quitara al 33% de las madres que en México se encargan solas de todo, el derecho de ir con sus hijos a un festival para una vez más cubrir la ausencia del padre. Al que deben estar criticando es al padre que no está, al que no le importa y no a la madre que tiene que cubrir este día un espacio vacío, una silla vacía, y mucho menos el tener un pene les da el derecho de quitarle las ganas a un niño o a una niña de decirle a una mamá “gracias, una vez más, gracias por estar aquí y no dejarme caer”.

Si tan solo ustedes vivieran esto entenderían, y sí, sé que hay mamás solteras también apoyando estas críticas, y ¿saben qué pienso? que toda mujer que apoya al machismo, que toda mujer que critica a otra mujer, que toda mujer que critica el feminismo lo único que demuestra es su ENORME necesidad de satisfacer a un hombre. Yo no la tengo, mi pareja me ama y me admira por quien soy, reconoce el privilegio que actualmente tienen los hombres y la importancia de que esto cambie. Y si no hiciera nada de lo anterior simplemente no estaría con él, porque no tengo la necesidad de satisfacer a ningún hombre, porque en casa nunca se jugó ese juego y en las películas no me convencieron, pero al parecer la mayoría de la gente sigue pensando en siempre satisfacer a alguien y normalmente ese “alguien” resulta tener un pene…

Este es un día en el que muchos tienen a alguien que por amor y con amor los educó y cuidó, que a pesar del machismo imperante en nuestro país les dio otra educación y de corazón, este día del padre deseo que sepan que la mayoría no vive ni vivió ni vivirá eso, y que sus prejuicios de burlarse o juzgar siempre a las mujeres dañan a pequeños que tan solo desean formar parte equitativa de cualquier festejo, tengan o no papá de sangre, tengan o no una imagen paterna presente, la paternidad ausente también se celebra y se celebra agradeciendo a quien si te cuida, y si resulta tener vagina eso no es más que una casualidad y no le quita el honor de ser quien nos enseñe también sobre la paternidad.

Nuevamente feliz día del padre, sin exhimir a nadie por su género, porque sueño con un mundo donde el pene y la vagina sean sínonimo de amor y placer y no de privilegios y segregación.

 

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Café mañanero después de la yoga

Cada vuelta al mundo es una gran sorpresa, una vez más escribo para compartir con ustedes un día antes de mi cumpleaños.

Nunca he iniciado un cumpleaños igual al otro, creo que esto es lo principal que puedo compartirles. Hoy amanecí, chequé que mis peludos tuvieran comida y agua, un cólico me cruzó la cadera y las piernas dolieron, así que fui directo a poner mi copa a esterilizar. No es aún el día de mi luna, pero es el día catorce del ciclo y según las estadísticas de mi cuerpo de los últimos tres meses, otra vez se adelantará. Al parecer regresaron mis problemas hornomales, ahora entiendo porqué recuperé cuatro kilos de los 17 que habia bajado durante este año. Mi ginecólogo me espera en unos días.

Saqué mi tapete de yoga, hice mi rutina, breve porque aún estoy recuperando la fuerza en el codo y en el tobillo izquierdos y cuidé más que nunca mi respiración, sería la última práctica de yoga de mis cuarenta y un años. Hoy mis peludos decidieron no observarme y salieron a ladrarle al mundo.

Al terminar me recosté en mi tapete y desde ahí chequé mis mensajes, mi madre no recordaba que semilla tenía en ese frasco, mi tía e hija le respondieron en el chat familiar, había hasta olvidado que se las dio mi tía, sonreí ¿cambiará algún día mi mamá? no lo creo.

Norma me mandó el primer texto que debo editar de la revista Follow Control, de la cual soy, oficialmente, editora hace unos días, y sonreí.

Salí a tomarle una foto a esa oruga que está en pupación y a mi fresa que está floreando una vez más y regresé a trabajar, pero primero a escribir.

¿Dolores en el cuerpo? ¿Cuatro pastillas por tomar con el desayuno? ¿Hormonas jugando conmigo? ¿Creen que eso define el inicio de mis cuarenta y dos años? ¡En absoluto!, eso define mi cuerpo físico y las consecuencias de algunas cosas y mi naturaleza de mujer, nada más. Todo eso tiene arreglo. Les contaré lo que define mis casi cuarenta y dos años.

Tengo una hija de veinticinco años, quien decidió ser madre, hace casi dos, del sujeto más curioso del universo, un niño maravillosamente puro, sano, amoroso y loco, como yo, tira todo, rompe cosas, grita, baila, canta, se moja, da marometas, no tiene miedos y disfruta cada día como si fuese el único día que importa. Cuando veo esos pequeños ojos observarme sin yo tener la menor idea de que está pensando, pero sabiendo que sea lo que sea es perfecto, como él, mi vida se desmorona en amor, se funde con el universo en una canción perfecta donde solo existimos él y yo. Ahora, mi hija, ¡uff! ella es sin duda mi definición más grande de amor, cuando a los dieciseís años me dijeron “estás embarazada” quise morirme, sí, la verdad no quería hijos, menos a esa edad, la verdad me asusté, la verdad no estaba contenta con quien era el papá, la verdad yo era caótica y amaba ser caótica, nunca quise ser “correcta” nunca quise seguir una vida “tradicional” y tener un hijo significaría sacrificar mucho de lo que yo era, vamos, ni siquiera pensaba que pudiese ser madre… mi sorpresa fue enorme, los primeros dos años batallé conmigo misma, con la vida, con mi madre y con todo. Me enojaba que pensaran que por ser madre iba  a madurar de la nada y a dejar de ser lo que era, una adolescente deseando vivir. Me valió y lo hice, cometí error tras error, amaba a mi hija, pero no iba a detener mi vida ni mi aprendizaje… y luego un día me frené, limpié mi alma, pero más importante, mi cuerpo, me alejé de la gente que amé por años, mis amigos, porque ellos seguirían su camino, el de la edad que teníamos y yo tenía que ser mamá, no me costó trabajo, soy un camaleón, decidí que tipo de madre iba a ser y comencé a trabajar. No fui una empleada común, llena de tatuajes y piercings y reacia a la cadena de mando; a pesar de eso subí como la espuma en cada trabajo que tuve, mi hija tuvo una muy buena vida y una mamá peculiar. El resumen de mi hija es así: Es un ser humano amoroso, que no pelea con nadie, que ha perdonado los errores de sus padres sin mayor reclamo ni discusión, que siguió sus sueños que la llevaron a trabajar en tres países fuera de México, desde los diecinueve años no me ha pedido un peso para vivir, conoció su propia espiritualidad y la acogió y su camino la guió a un gran hombre que resultó el amor de su vida, adoptaron a dos peluditos y los esterilizaron, son veganos, tratan de no generar basura y el día de ayer oficialmente comenzaron el proceso de comprar su casita en la hermosa isla de Cozumel… Es una excelente madre, jamás pierde la paciencia con su pequeño hijo y entre ella y yo no hay más que risas, locura y amor. Somos un par de niñas que han caminado juntas por años, que han vivido cosas difíciles, pero que siempre dimos prioridad al amor y a la diversión, a la comprensión y a la tolerancia, jamás escucharás a mi hija en un “chisme” o criticando a los demás y cuando me manda sus mensajitos, cuando hacemos video llamada, cuando la visito un mes entero, cuando hablamos por teléfono, es amor. Si ella es amor es porque algo endiabladamente bueno tuve que haber hecho. Nunca creí que a los cuarenta y dos años iba a estar completamente tranquila de mi hija y su vida, desde antes ya que tengo años de ser libre de una “responsabilidad” con ella, porque ella tomó el control de su vida y ha sido una gran piloto, así que yo solo la dejo volar y constantemente disfrutamos del vuelo juntas. Su vida es su mérito, pero forjar un excelente ser humano es el mío.

Mi familia, estamos todos re-locos, todos somos distintos, regados por distintos estados de la República e incluso fuera del país, llevando este apellido, Escaler, a lugares increíbles, a gente maravillosa. Nos profesamos mucho amor, cada día, todos los días, sonrío al leerles, amo escucharles, y aunque el vernos es bastante esporádico no cabe duda que es la experiencia más maravillosa del universo, pertenecer a un grupo de gente tan heterogénea, que lo único en común que tienen es sangre, apellido y AMOR. Soy muy afortundada y sin importar nada de lo que yo haga, sea o viva, sé que ellos siempre estarán a mi lado y las más grandes enseñanzas han venido de ellos, su paciencia, su amor y a veces de su locura, su enojo y sus regaños.

Cedo el turno a mis peluditos, tres rescatados que comparten mi casa y mi vida, que me dieron la oportunidad de cambiar sus vidas y que por muchos años han aguantado mis altas y mis bajas y a pesar de mis incontables errores y mi imperfección, los miro a los ojos, me miran y sé que así soy perfecta para ellos. Cuando uno rescata a un peludín tontamente piensa que solo uno le cambia la vida al peludo, cuando en realidad, es un acto que rescata a ambas partes y te cambia para siempre.

Hoy amanecí un día antes de mis cuarenta y dos años, al lado de un hombre maravilloso, que a pesar de no creer en las relaciones aquí está, por mi y conmigo, que conoce lo peor y lo mejor de mi. Tan distintos, tan lejanos y a la vez tan cercanos. Casi cuatro años de risas, camaradería, diversión, bromas, arte, trabajo juntos y mucho mucho amor. No sé si exista el destino, pero este presente me gusta, si dura mucho más o de pronto termina no lo sé, pero algo me une a este maravilloso hombre y no es la necesidad de ninguno por el otro, no hay tal, no es un hijo, ni un papel, lo que nos une es invisible y hermoso y hoy a un día de mis cuarenta y dos años, elegí pasar un día más con él y eso es lo que hace de lo nuestro algo único y especial, la elección mutua.

Tengo una flotilla de locos a mi alrededor, se llaman, amigos, tengo amigos de toda la vida y amigos de poco tiempo, pero uno es tan importante como el otro, somos tan distintos, muchas veces ni nos vemos en años, pero son seres humanos perfectos, perfectos para mi, porque así como somos nos aceptamos, charlamos, nos hemos visto caer y nos hemos visto alzar el vuelo y en ningún momento el otro se alejó, por el contrario, siempre hemos estado ahí, y aunque no hablemos seguido sabemos, sabemos que somos familia, que somos juntos y por siempre.

Y yo, pues ¿qué les puedo decir de mi? Todos ellos que mencioné, cada día a su lado, cada palabra me han ido formando, cada vez que caí y me levanté decidí ser mejor. He estado hasta arriba y he estado hasta abajo y no me da pena admitir cada uno de mis errores ni tampoco me siento mal de compartir cada acierto.

He sido empleada de una papelería, he estado desempleada, he sido gerente de una constructora, he sido asistente, he tenido asistentes, he vivido el proceso de cada departamento de una corporación, he sido pasante de leyes, he estado en atención a clientes, he sido vendedora, traductora, maestra, productora de espectáculos, guía de turistas, empresaria, manager, modelo, extra de televisión y cine, actriz de voz, community manager, generadora de contenido, editora; he trabajado en oficinas, he trabajado al aire libre, he trabajado en una terraza, he trabajado frente al mar, en la playa y en el mar, he trabajado subiéndome diario a una tirolesa, en una construcción, en otros países, he tomado decisiones de millones de pesos que nunca me pertenecieron, he organizado campañas de esterilización, he visto como esterilizan animalitos, he curado animales en la calle, he hecho tantas cosas como se puedan imaginar. He vivido en cinco estados y en ocho ciudades. He viajado a cinco países fuera de México y a incontables ciudades y pueblos de México. He caminado kilómetros, andado en bicicleta, patines, patineta, patines de hielo, manejado hasta una grúa hidraúlica, viajado en tren, barco, avión y auto y me he subido al microbús, al metro, al suburbano, al trolebús, al camión y un largo etc… He conocido miles y miles de personas y hablado con ellas. Pero cada una de estas cosas la hice cuando quise y tuve que hacerla y la dejé de hacer cuando no me gustó más. La más importante de mis actividades y la primera que me formó es: ESCRIBIR; contarles lo que veo con el corazón y lo que vivo en este cuerpo que llamo mi hogar.

Hace años decidí no volverme a levantar temprano, ser libre de horarios y disfraces, escribir más y dejar de hacer ricos a otros, trabajar para lo necesario y dejar de pensar que vivir bien era consumir más. Hace años me comprometí conmigo misma a ser feliz y a resolver mis discusiones, esas que diariamente tenía con la mujer que veía en el espejo, porque si engordó, porque si se acostó con la persona equivocada, porque si cayó en las drogas, porque si falló su matrimonio, porque si se mudaba otra vez… cada cosa fea y horrorosa que me dije, cada culpa que cargué, cada crítica nada constructiva que absorbí de gente a la que no le importaba, cada vez que me corté a mi misma y cada vez que echaba alcohol en esas heridas, cada vez que me victimicé, cada vez que en vez de sanar dañaba a otros, cada vez que critiqué, que me burlé de los demás, cada vez que hice eso me dañaba, me laceraba y  en vez de formarme me deformaba… así que hace unos cuantos años, en un proceso que tardó bastante, comencé un viaje al autoconocimiento y al perdón, aún cojeo, pero han sido estos últimos dos años los más fructíferos, y este último… no tengo palabras para describirlo.

Quizá muchos me vean y piensen ¿qué ha logrado? y lo único que les puedo decir, si es que en mis palabras arriba no encontraron mis logros, sería que no busquen en mi nada de lo que quieren para ustedes, salgan respiren, vivan su vida, obtengan cada cosa que desean y consideran necesaria para ser felices, triunfen en lo que quieran triunfar y dejen de preocuparse por mi, por mis éxitos, por mis fracasos y por mis aciertos, que esos los tengo bien vividos, bien ganados, bien asimilados. Hoy, a un día de mis cuarenta y dos vueltas al sol, soy perfectamente feliz y lo mismo puedo pasar seis horas persiguiendo una oruga para maravillarme con su camino y compartirlo con ustedes, como puedo sentarme a escribir, a trabajar, a vender, a organizar, como puedo estirarme en un tapete y vivir mi respiración y les aseguro que en cada momento, en lo último que pienso es en qué han logrado los demás. Yo estoy viva y viviendo, cada segundo, cada respiro, cada kilo arriba y cada kilo abajo, cada hormona mal comportándose y cada hormona que se acomoda, cada lágrima y cada sonrisa, cada palabra que escucho o leo, cada cliente lindo y cada cliente enojado, cada beso y cada palabra omitida, cada canción, cada cara, cada paso, cada día. Porque eso es lo que realmente tengo y he logrado: la gran oportunidad de vivir un día más como a mi se me da la gana.

¡FELIZ DÍA A TODOS DESDE UN RINCONCITO DE MI CASA TOMANDO UN CAFÉ YA NO TAN MAÑANERO DESPUÉS DE LA YOGA!

Como una oruga – Bárbara Escaler

Estos ojos míos siempre me presentan las más increíbles historias. Nunca dejan de ver.

Estoy a punto de cumplir cuarenta y dos años, en seis días a partir de hoy y estaba tratando de escribir algo para mí misma, para ese día.

Y hoy la magia sucedió. Hace veintiún días comencé a observar a unas pequeñas larvas de mariposas, orugas, no medían ni un centímetro, estaban alojadas en mi árbol de aguacate, así que diariamente las observé y fotografié, hablé con ellas y obviamente investigué un poco sobre su especie.

El dos por ciento de los huevos que coloca la mariposa sobrevive, una vez que son orugas viven para comer, engordan y engordan y crecen y crecen, esto dura como veinte días y hoy, sin ella saber por qué, una de las orugas soltó un líquido extraño, cambió de color y abandonó el árbol, caminó segura de sí misma, grande, rechoncha, hermosa. Cayó de la barda unas cinco veces y cinco veces la volvió a escalar, después de una faena que duró seis horas encontró un lugar donde comenzar su pupa y su metamorfosis, pronto ella será una hermosa mariposa y volará, bella, esbelta, llena de colores.

¿Qué otro mensaje me puedo regalar a mí misma que esta hermosa observación de la naturaleza? La sabiduría del tiempo, del camino, de las razones, del existir, de caerte en el camino y levantarte cuantas veces sea necesario, porque sabes que vas camino a lograr tu meta: VOLAR.

Hace muchos años, diez para ser exacta, le regalé a mi hija un collar, era una mariposa, en cada ala le grabé una palabra: “Libre” en una y “Feliz” en la otra. En una carta le pedía que volara alto, lejos, hasta donde sus sueños la llevaran y que si se cansaba o necesitaba aterrizar aquí estaría yo para recibirla. ¡Qué gran mentira! debí decirle la verdad, que yo siempre volaría también, que soy tan libre y tan feliz como ella, que cuando quiera la acompañaré a aterrizar, y otras tantas volaríamos separadas, pero siempre libres y siempre felices, ambas.

No me molesta haber sido y de pronto volver a ser una oruga, no me molesta no saber a veces porqué hago las cosas, ni porqué me caigo aunque intento, ni que mis patitas fallen al tratar de cambiar de un muro a otro mientras escalo, hacia arriba, hacia el cielo, no me molesta porque sé que seré mariposa, una y otra vez, yo siempre volaré.

Hay ciclos en esta vida, continuos colapsos de eventos y situaciones, avances y aparentes retrocesos. Un día leí que la oruga nunca será mariposa y que la mariposa nunca fue oruga, porque una da su vida entera, cede sus células, para dar vida a otro ser. Así nosotros, nos permitimos morir una y otra vez, breves muertes, tan solo para ceder nuestra existencia a un nuevo y más libre ser. La verdad es que la vida no es circular, ni cuadrada, ni arriba ni abajo, la vida es y yo soy.

Felices cuarenta y dos años a mi misma. ¡A volar que todavía nos faltan muchas vueltas más!

Mi Luna, soy Luna

5 de junio de 1977, nació a las 2:15 de tarde y por la noche la abrazó su primera Luna, aquella noche la Luna menguante se situaba en acuario. Poco después de su nacimiento la Luna llena subió al cielo como cada ciclo; es extraño que haya gente que piense que esto no puede afectarnos cuando es esa luna la misma que con su magnetismo sube y baja las mareas del oceáno a placer.

Desde muy pequeña la descubrió en medio del cielo, una noche cualquiera y ella comprendió que esa luz no era como las demás, esta luz era bella, grande y guardaba muchos misterios, uno de los primeros que descubrió fue el conejo que se forma en ella. La observación del cielo se volvió una costumbre y así creció, adorando a la Luna sin saber ni siquiera el porqué.

La Luna, como pudo descubrir, es mujer, nuestro ciclo es el mismo, cada 28 días nos volvemos a ver; somos Diosas, somos fertilidad, somos luz y amor. Movemos mareas y creamos vida. 194 lunas llenas después se convertiría en madre, un 12 de febrero de 1994. Esa noche la Luna estaba en su fase cuarto creciente en Piscis.

Un día aprendió a hablar con ella, quien con su luz le contó un secreto “Nunca estarás sola mientras me mires, porque al mismo tiempo que tu me ves, yo soy la misma luz que tus seres más amados estarán viendo esa misma noche” La Luna le susurró. Ese día estaba en cuarto menguante recostada en el cielo, sobre de ella Venus en el centro, formando entre las dos Diosas un péndulo que contaba nuestro tiempo “tic toc”, sonriendo tranquilas, brillando solas en lo alto, sin importar si las veíamos o no. Pero sucede que ella las veía y ella les escribió poemas y les habló.

Hablar, recargar energías, dejar a su Luna hacer el trabajo sobre ella, una simple mortal. Cada mes, cada luna. A veces le trajo migrañas, a veces insomnio. Su conexión era cada día más intensa y la Luna se volvió también su mensajera, pasando mensajes a quienes lejos de ella se encontraban. Se volvió al tiempo su sanadora, recogiendo sus lágrimas y convirtiéndolas en luz.

Ahora ella ve la luna, y sabe que la luna es ella, y a la vez un reflejo de cada mujer y de la Tierra misma.

Hoy, 506 lunas llenas después, la luna se escondió detrás de las nubes de un cielo denso de primavera. Nubes oscuras que no le permitieron observarla, pero otro secreto que un día la Luna le contó es que no importa si no la ve, no importa si una noche brilla o se esconde, no importa si un astro se atraviesa tapándola: ELLA TIENE LUZ PROPIA, ELLA SIEMPRE ES.

Mi Luna, soy Luna.

Bárbara Escaler

¿La amas o amas aquello que crees que esa persona puede llegar a ser?

Apenas me encontré con un vídeo en facebook… Me dejó triste y comenté en la publicación “no debe ser así”.

¿Por qué no? Bueno, los invito a verlo y después a leerme.

¿Porqué no debe ser así? ¿Porqué no estoy de acuerdo? Se preguntarán y les contestaré con una pregunta muy simple ¿La amas o amas aquello que esa persona puede llegar a ser según tus expectativas y planes de vida?

La diferencia es abismal, la segunda llevaría al hombre del vídeo a abandonar sus sueños, a dejar su pasión por la música, a renunciar “por amor” a su arte y su plan original de vida y para mí, eso no es amor.

El amor nace por el ser humano en el estado en el que lo conocemos, dedicarte al arte no es algo tóxico, me alegraría ver el vídeo sucediendo en reversa, que conozcas a una persona frustrada por haber abandonado sus sueños y que tu amor lo motive a regresar a ese camino abandonado a veces porque es difícil, a veces por compromiso social, por una persona. ¡PERO NO COMO LO PINTAN! porque nadie tiene un derecho sobre tu persona que valga más que cualquiera de tus sueños.

¿Es egoísta lo que pienso? En absoluto: La gente más sana emocionalmente, aquella que te ayudará a salir adelante, que te apoyará  en tus mejores y peores momentos, aquella que te dará la mano y te motivará a seguir cuando sientas que ya no puedes, esa gente cumple primero con sus propios sueños y por consecuencia es feliz. La gente frustrada, la gente infeliz, la gente cansada, esa te hunde, te jala y te arrastra, te convence de dejar lo que más amas como “prueba” de madurez y amor… No señores, sí aman la música o cualquier otra cosa luchen hasta el último día de sus vidas por hacerlo y vivir haciéndolo y si tienen que tener otras labores mientras logran vivir de lo que aman: JAMÁS PERMITAN QUE ESTO LOS CAMBIE, ni mucho menos que signifique el final de su verdadero camino.

Los hijos más felices y sanos nacen de las personas que con el ejemplo predican el “sé feliz” “vive tu vida al máximo” “da lo mejor de tí” “solo hay una vida, aprovéchala”, decirlo no deja nada, hacerlo y que te vean lograr tus propios sueños hará que tus hijos lo logren.

Entonces ni la pareja, ni los hijos deben ser una razón para dejar de lado tus sueños, porque primero naciste, primero fuiste individuo y quien te ama: JAMÁS TE PEDIRÁ QUE ABANDONES TUS SUEÑOS, por el contrario, será tu cómplice, tu socio, tu mejor amigo, tu mejor aliado y será la primera en levantarte cuando te rindas.

Sé que esta nota es redundante, pero entiéndanlo bien: NADA VALE MÁS QUE UN SUEÑO, Y NADA DUELE MÁS QUE UN SUEÑO TRUNCADO O ABANDONADO. Me pregunto ¿a dónde se van esos sueños que de quedan sin dueño?

Bárbara Escaler

Oda al Pan de Dulce

Yo vengo de una familia un poco diferente a la mayoría de las familias mexicanas, arraigada en México a partir de abuelos migrantes que, a su paso por otros países de Sudamérica y Centroamérica, trajeron consigo un abanico enorme de tradiciones y forma de comer. Sus andanzas comenzaron desde el viejo continente, provenientes de la madre patria y en su travesía pararon en El Salvador, Nicaragua, Belice, Guatemala, para finalmente entrar por Chetumal a México, mudarse a la Ciudad de México a la Colonia Roma y establecerse después y de manera definitiva en los “nuevos suburbios” de Ciudad Satélite por ahí de 1964.

Imagínense, las historias, el bagaje histórico y cultural, las tradiciones… Una vasta gama multicolor y multi aroma, pero que a su vez me separó un poco de la que sería mi cultura, pues yo nací en México y soy mexicana, aunque curiosamente fue a lo largo de mi juventud y adultez que aprendí y sigo aprendiendo a ser realmente mexicana ¿antes? Antes era una mezcla extraña de todo con nada.

Un ejemplo podría ser que lo que mi abuela llamaba pancita eran realmente callos a la madrileña, así que al salir a la calle a comer con unos amigos cuando yo tenía como 18 años, y conocer la verdadera pancita fue chocante ya que, honestamente, no estaba preparada para un guiso ni tan grasoso ni tan chiloso. Así como este, hay mil ejemplos, en mi casa se comían moros con cristianos o crema de frijol, pero nunca frijoles como acompañamiento a no ser que fuera refritos con plátanos machos y solo con platillos muy específicos como… migas o huevo con tortilla. En mi casa tampoco se comía con tortilla, se comía con pan. La tortilla se usaba solamente cuando habían carnitas, huevo con tortilla o tacos de chicharrón, creo que esas eran las comidas más mexicanas que llegábamos a tener. Cuando el arroz aguado sorprendía a mis amigos -una especie de rissoto en olla express que mi abuela hacía- o la fabada no les gustaba por su fuerte sabor, es cuando yo sabía que en casa no comíamos de manera “tradicionalmente mexicana”; mi abuela diluía el mole con puré de tomate para que no picara, las quesadillas eran siempre con tortilla de harina y puro queso. Sí, comíamos tacos de guisado en el mercado, punto, era lo más lejos que llegábamos en el tema o de pronto tacos al pastor en el Safari o carnitas en la Manzana de Roma o en las Carnitas “El Güero” donde habían mariachis, cabañas, caballos, y pasábamos todo un día de “fiesta”, pero repito que esas eran las excepciones.

No es ilógico imaginar que el pan de dulce a las 6 de la tarde con café no era una tradición en mi casa; estas cosas las vivía yo afuera, en casa de mis amigos y veía esta dinámica tradición que en México une a la familia. Elegir qué pan quieres, pelearse por una pieza aunque hayan diez más de distintas formas y olores; pedir el café o la leche con chocolate o sin chocolate, en algunas casas el atole, que, por más mexicana que soy y más sibarita que me he vuelto con los años aún no logro agarrarle el gusto. Y al final pasar la hora que más me gusta del día, el ocaso, charlando mientras sopean su pan.

En mi casa sí se comía pan de dulce, a veces, muchas veces compraban de marca y empacado, otras en la panadería del súper, pero se compraba una pieza elegida por cada quien, específica y repito, no era una tradición, ni era diario. Así que de pequeña las mantecadas, los moños de azúcar, las donas y el polvorón con chochitos fueron mi amor, pero un amor que recibí a cuenta gotas y sin la dinámica del pleito por el pan y la charla posterior. Aquí cabe aclarar que mi mamá trabajaba desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde, mi abuelo murió cuando era pequeña, mis dos tíos se mudaron a otros estados, mi hermana se la vivía fuera de la casa y mi hermano y yo cenábamos lo que se nos daba la gana mientras mi abuela veía la telenovela o esperábamos a que mamá llegara y nos llevara a Burguer Boy, Bonny Pizza o Shakey’s Pizza a cenar, o trajera en su defecto las ocasionales quesadillas. Y no, no me quejo ni fui descuidada, simplemente mi dinámica familiar era tan distinta a la de la mayoría, que cuando cenaba o comía con mis amigas/ amigos me maravillaba de la suya, no la envidiaba, simplemente desde pequeña tengo el gusto por la observación, el análisis y el desarrollo de temas, temas que para algunos pasan desapercibidos, pero para mí no.

Tengo cuarenta y un años, una hija, un nieto, varios sobrinos y hasta sobrinos nietos, nos reunimos y somos muchos más ahora que cuando yo era pequeña y seguimos sin compartir una tarde de pan de dulce en mi casa, compartimos papitas, cacahuates y cuanta cosa se les ocurra, pero no pan de dulce.

Pero todo en la vida nos pone en donde debemos estar y hoy tengo una familia política más mexicana que nada, y hasta una pareja más mexicana que nada, quien me enseñó que la tortilla tiene una panza y una espalda y por cual se debe tomar y calentar -aunque sigo haciéndolo mal porque no me fijo-, que come con frijoles y por las tardes después de una comida familiar, se pelean por una pieza de pan y ¿saben qué? amo a México por muchísimas razones, y amo su comida por su sabor, pero hay días como ayer, que estaba en la panadería con Beto, que definitivamente sé que también amo a México: POR SU PAN.

Rincón con Amor

Les quiero platicar de un rincón Cozumeleño que puedo amar por varias razones, la primera es que vende el producto más codiciado, amado y apreciado por el mundo de nuestra cultura mexicana: Chocolate.

Y bueno, muchos pensarán “ok sí, hay muchas chocolaterías” pero esta tiene otros ingredientes que para mí hacen de ella un rincón muy especial y con mucho amor.

Xoco Amor fue fundada hace un año por su dueña Karla, una situación personal la llevó a iniciar un negocio “extra” y el hacer chocolates caseros, y otras cosas como fresas cubiertas de chocolate hizo que poco a poco ese negocio extra fue creciendo hasta convertirse en lo que es hoy en día, esto gracias a la calidad de sus chocolates, de sus trufas y sus fresas cubiertas de chocolate hechas con amor y calidad, con paciencia y con fe, esa fe que el hacer lo que amamos nos da.

Cuando conocí Xoco Amor, fui por unas deliciosas fresas cubiertas de chocolate en forma de ramo de flores, me enamoré de ellas -tanto que no me las quería comer, pero lo hice-, además entre sus hermosas curiosidades me compré una cajita metálica con un violín pintado a mano. Supe que se cambiarían de local, a uno más grande, lo cual es sinónimo del éxito que están teniendo, en este último viaje que hice a Cozumel no pude evitar visitar a Karla, sobre todo por dos razones, la primera probar las trufas que anunció para estas fechas patrias, trufas con chile habanero, mole, tequila, café, menta, nuez  y su exquisito chocolate sin azúcar ideal para diabéticos, y obvio, conocer su nuevo local, el cual quedó hermoso.

Así, después de una charla muy amena con Karla, donde me contó todo sobre su cambio de local, compré mis deliciosos chocolates y permítanme decirles que el de café y el de habanero: SON EXQUISITOS.

Siempre he pensado que los grandes consorcios y cadenas tienen muchas cosas buenas, una de ellas es que dan trabajo, pero cuando viajo siempre me inclino más por conocer los lugares como Xoco-Amor, esos rincones que son la verdadera identidad de los lugareños, que son el motor y corazón que hacen girar estos lugares tan hermosos como lo es Cozumel.

Si vas a Cozumel visita Xoco-Amor se encuentra en la Av 30 entre las calles 17 y 19. Y siempre que viajes busca estos pequeños rincones de amor, te aseguro que te llevarás hermosas y deliciosas sorpresas.

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Mi segundo hogar

Es la hora del día que más me gusta, sobre vuelo mi país durante el crepúsculo que tanto me embelesa; desde el medio día dio inicio mi viaje de vuelta a uno de mis hogares; sí, yo tengo más de un hogar; hoy salí de la isla en un ferry con destino al aeropuerto y desde ese momento comencé en mi mente a escribir, como hago desde niña, como hago siempre; pocos saben que  mis historias se comienzan a escribir mucho antes de plasmar una sola palabra en un papel.

Viajar sola tiene sus beneficios, es de los pocos momentos en la vida en la que tus pensamientos y tus acciones son solo tuyos, nada ni nadie los interrumpe y la contemplación y la meditación se vuelven parte intrínseca de tu andar.

Fue el vaivén del mar lo primero que me hizo suspirar por la despedida temporal de mis amores, parte fundamental de mi familia vive en esa isla que ahora llamo mi segundo hogar, pero no es solo el amor hacia ellos lo que causa mi añoranza constante por este lugar, si me preguntas que amo del Caribe no sabría ni siquiera describir algunas cosas, pero un día yo misma escribí que nada existe hasta que alguien no lo ve y hasta que alguien lo lee o lo escucha, así que haré lo mejor posible y te contaré, por ejemplo, que en esta zona de mi país viven muchas ranas que por la noche cantan; he logrado contar hasta doce distintos sonidos que ellas emiten y si cierro los ojos y las escucho todas a la vez escucho una perfecta melodía tocada por lo que parecieran ser distintos instrumentos, entonces pongo más atención y comienzo a separar cada instrumento con su respectivo sonido y descubro la perfección de su cantar; así, sin dejar de escuchar, abro los ojos y alzo la vista para ver las estrellas, tantas como no he visto en cualquier lugar y ellas danzan, con su juego de luces logran este hermoso espectáculo completar.

De día no es tan distinto, el turno musical es de las aves que comen, que vibran, que me acompañan al caminar, mientras mi vista se alegra con tantos verdes como el pantone más completo puede mostrar, y miles de flores de tal o cual color danzan con el viento; aquí no hay lugar para la imaginación, pues en esta isla toda belleza que creas que existe es una realidad.

Su blanca arena, tan blanca como lo es mi piel, da frescura y suavidad a mis pies, muevo mis dedos, los entierro, juego con sus granos minúsculos formados por conchas y coral; doy unos pasos y el mar me comienza a tocar. Nado, me sumerjo, el agua es azul y verde, fresca y curativa, alzo la vista al cielo azul y me pierdo, floto, buceo, giro trescientos sesenta grados y a mi alrededor la línea divisoria del mar y el cielo desaparece. El vaivén, ese que me arrulla, que me sana, que me hace suspirar y desear vivir ese segundo por siempre y guardarlo en mi respiración, en mi ser y que en mis recuerdos sea perenne. Ahí mismo a tan solo unos cuantos metros de la orilla, el coral me da la bienvenida y en él un pez azul, un pez amarillo, un pez verde y tantos más me permiten su vida curiosear, siempre veo alguno nuevo y me maravillo como la primera vez que en este mar me pude sumergir.

No me quiero ir, pero sé que hay belleza tanto allá como aquí, que mi vida es perfecta, que el vaivén de sus olas vive en mis caderas, el azul de su mar en mis ojos, la blancura de su arena en mi piel y un pedazo de su corazón por el mío intercambié.

¿Qué amo del Caribe mexicano? Lo mismo que amo de mi vida: su vaivén multicolor.

 

Bárbara Escaler

Huellas de amor

Enero 13Fue en noviembre del 2012, por falta de trabajo en Mahahual una amiga me dio asilo en su casa en Cancún a donde me mudé con mi perro y tres gatos para trabajar temporalmente.

Su casa estaba al fondo de una calle privada, donde muchos niños jugaban con sus mascotas y entre los alborotos diarios te veía a ti. No estaba segura de que tuvieras casa, pues siempre te quedabas por las noches fuera y tu flacura era típica de un perro que vive en la calle. Comencé a darte de comer, barbacoa fue el mejor método para engordarte, todas las noches: Barbacoa para el negro, como te decían en la calle. No podía meterte a mi casa porque insistías en perseguir a los gatos y mi entonces perro Kobuh, que era el rey de la casa, no estaba muy feliz de que hiciera yo amistad contigo. Pero dormías en la entrada y todos los días esperabas a que yo saliera y regresara con tu barbacoa y obvio te dejé agüita todos y cada uno de los días durante un mes.

Una noche te escuché llorar y también escuché claramente un golpe seco, así que salí y te llame “Negro, ven” corriste temblando y te refugiaste entre mis brazos a la entrada de la casa. Tras de ti vino ese hombre, un vecino, con gorra y borracho clamando a gritos que eras un animal peligroso, claramente te había golpeado y le dije que se fuera, comencé a defenderte, nos hicimos de palabras, él aseguraba que tiraste a su hija “a propósito” y yo le decía que si quisieras lastimarla lo harías en verdad y que era ilegal que te golpeara, y él decía que al no tener dueño podía desaparecerte… el vecino salió a mi defensa, lo alejó de nosotros y trató de hablar con él, indicándole que el señor que te había traído a esa calle de cachorro aún vivía ahí y en teoría, él era tu dueño. El vecino me platicó que todos esos 4 años habías estado ahí en la calle, comiendo basura y restos que te daba la gente, pero que nunca nadie te había realmente cuidado y que ese señor te golpeaba cada vez que bebía, no dejabas de temblar y cuando el señor regresó con lo que aseguró era un permiso de tu dueño de “desaparecerte” porque no eras de nadie, le dije que estaba completamente equivocado, que eras mío, eras mi niño y que si te volvía a tocar yo era la que lo desaparecería a él y sí, así comenzó nuestra historia.

Tus huellas se volvieron compañeras de las mías y de las de la manada, Kobuh y Kasco no te querían, pero tenían que aceptarte, Kokoa te temía y Miau, bueno, Miau se volvió tu amor mientras vivió.

Cancún – Mahahual – Estado de México – Silao -León – Estado de México – Mahahual – Cancún – Tulum – Estado de México – Papantla – Minatitlán – Cd. del Carmen – Mahahual – Cozumel – San Cristobal – Córdoba – Libres y Estado de México… son los pasos que juntos hemos dado en estos seis años, de mendigo a millonario, dice mi papá y sí, ambos somos millonarios por tenernos el uno al otro. Despedimos juntos a Kobuh en Mahahual, luego a Kokoa en el Estado de México, después a Miau y a Kioko en León, quedando Kasco y tú, para después darle la bienvenida a Kosha, te costó mucho trabajo aprender a lidiar con otro peludito, a Kioko no le fue bien a tu lado.

Cómo me costó trabajo que dejaras de morder y atacar tanto humanos como perros, que entendieras que no tenías que defenderte de nada ni de nadie, ni a mí, pero aún no comprendes del todo que no todos nos quieren dañar. A veces cuando te curo, cuando tengo que llevarte al veterinario, cuando pasan cosas fueras de la rutina tú crees que serás lastimado… aunque has vivido feliz y amado, tu necesidad de amor es tal, tan grande, tan grande como la cantidad de amor que me das y no puedo dejar de sorprenderme, cuando te abrazo y veo que eres tan grande, casi de mi tamaño, y que tú cada día eliges ser bueno, a pesar de tu pasado, a pesar de tu fuerza, a pesar de tu instinto… eres bueno. Eres el mejor.

Tus huellas, son huellas de amor que han acompañado las mías y antes de que sea demasiado tarde, antes de que me arrepienta de no hacerlo en vida, pues te estoy viendo envejecer y nadie nunca sabrá el daño que la calle le causa a un perro, que cuatro años en ella son como vivir ocho años en casa… nunca nadie sabrá lo que tú has dejado atrás y lo que con mucho amor hemos tratado de que olvides.

Y antes de que sea tarde, quiero decirte: GRACIAS.

14 NOV (19)14 JUN (108)14 JUL (92)14 JUL (46)10661901_10204569326566292_6631459171101185903_o15 07 (339)15 07 (312)15 07 (208)15 07 (99)15 07 (90)15 07 (46)15 07 (45)15 07 (40)15 07 (9)15 05 (297)15 05 (295)15 05 (279)15 05 (262)15 05 (83)15 05 (78)15 04 (43)15 04 (42)15 04 (35)

Son tus ojos

Se acerca tu primer cumpleaños y te quise escribir, he estado pensando ¿qué le puedo regalar a este pequeño ser que llegó a mi vida?

Quizá el mejor regalo es que sepas más de mi y en estas palabras algún día encuentres algo de ti.

Primero te quiero contar que tú y tu mami fueron sorpresas en mi vida, sorpresas inesperadas, pero las sorpresas me encantan y no ha habido en mi vida ninguna que se compare con tu mamá o contigo.

Mi vida, mi querido nieto, se dividía en dos partes “Antes de Dafne, después de Dafne”, antes de ella yo era una niña asustada y con mucho por aprender, después de ella fui una guerrera dispuesta a pelear las batallas más intensas para que ella, mi hija, fuera feliz. Con el tiempo descubrí en sus ojos, en esos ojos hermosamente dorados, que la felicidad no se busca, la felicidad nos encuentra y casi siempre esa felicidad tiene color, forma, olor y hasta nombre y apellidos, mi felicidad éramos Dafne y yo. Celebramos juntas la vida, a cada paso, con sus cosas lindas y sus partes que, aunque no son tan lindas, nos enseñan a ser mejores y así, en este camino tan hermoso que me tocó vivir a lado de tu mamá el dieciséis de septiembre del dos mil diecisiete llegaste tú, y descubrí una nueva era en mi vida, una nueva era que estoy segura ya que es la mejor “La era de Raziel”.

Vi, con amor, como los ojos de tu mami cambiaron de color, de intención, como expandieron su universo hacia un nuevo objetivo: verte feliz, sano, fuerte. Y aunque la vida nunca será una guerra, solo los más valientes guerreros saben luchar por amor. Vi a esa pequeña que tanto amo convertirse en madre y su valor resplandecer cada vez que te mira. Y mis ojos, con solo pensarlo, se llenan de agua, agua que es vida, que es dicha, que es amor. Estás a punto de cumplir tu primer año de vida terrenal, querido nieto y mi vida a tu lado ya jamás será igual.

Te prometo estar ahí, te prometo verte crecer, te prometo enseñarte lo que te pueda enseñar, escucharte cuando te deba escuchar, te prometo ser un espectador siempre dispuesto a ser parte de la obra que día a día construirás con el apoyo y dirección de tus papás y te prometo que cuando llegue el momento y desde donde esté, con orgullo te veré volar.

Te amo Raziel. No pude esperar dos meses para decirte: FELIZ PRIMER AÑO DE VIDA, mi hermoso y grande miniser.

Atentamente, la abuela.